En la edición de LA PRENSA del 13 de abril, se publicó un artículo de Opinión del señor Takashi Fuchigami, consejero de la Embajada del Japón, en donde se explaya sobre el tema de la caza de ballenas. En dicho artículo no se indica referencia a ninguno de los argumentos mencionados.
El representante del Japón menciona que no todas las especies de ballenas están en riesgo de extinción y que algunas están superpobladas. Nada más lejos de la realidad, todas las especies de grandes ballenas se encuentran protegidas bajo la lista de mayor amenaza de extinción de las Naciones Unidas: el Apéndice I de la CITES (Convención Internacional sobre Tráfico de Especies Amenazadas).
El Gobierno del Japón (GdJ) afirma que su programa de caza “científica” no es para enmascarar una caza comercial y que está aprobado por la Comisión Ballenera Internacional (CBI). En los 18 años de su programa han matado más de 6,800 ballenas minke sólo en la Antártida, mientras que en los 41 años previos a la prohibición de la caza comercial mataron “científicamente”, en todo el mundo, sólo 840. Evidentemente no le interesaba conocer aspectos científicos en el pasado, tampoco en el presente.
La CBI ha emitido innumerables resoluciones desde el 2001, instando al Japón a detener la cacería de ballenas, ya que la misma “no contribuye al estudio” y le solicita que “obtenga la información científica por métodos no letales”, aquí copia de la última: http://www.iwcoffice.org/meetings/resolutions/resolution2005.htm
La “investigación científica” de Japón consiste en disparar un arpón-granada a la ballena que intenta escapar, luego de que éste explota dentro del animal, la misma es electrocutada y comienzan a dispararle con una escopeta, así el animal llega a agonizar desangrándose por más de media hora. El mismo GdJ admitió que el 70 por ciento de las ballenas cazadas estaban preñadas: http://www.abc.net.au/news/newsitems/200607/s1696259.htm
El GdJ echa la culpa a las ballenas por el colapso de las pesquerías, para justificar su depredación ballenera y pesquera. Aunque admitió oficialmente que en 2005 había sobrepescado 1,800 toneladas más de atún que su cuota de 6065: http://www.japantoday.com/jp/news/387523.
Las 935 ballenas minke cazadas anualmente en la Antártida por el programa nipón se alimentan únicamente de krill, no de peces. Las ballenas jorobadas que visitan Nicaragua y Centroamérica vienen a reproducirse, no a alimentarse, esto lo realizan en otras áreas del Pacífico y la Antártida donde no se pesca y se alimentan de pequeños peces que no son blanco de consumo humano. Que el país con la segunda flota pesquera del mundo acuse a las ballenas del colapso de pesquerías es una ofensa al sentido común.
En todo el mundo unos 100 países practican actividades de turismo de avistamiento de ballenas, en su mayoría países en desarrollo. Muchas comunidades costeras se benefician social, cultural y económicamente (E. Hoyt, Whale Watching 2001-2007) y sólo Japón, Islandia y Noruega las matan.
Es más redituable cobrarle a un grupo de turistas para ver una ballena todos los días durante 50 años, que matarla en unas horas. El Gobierno del Japón no respeta nuestro derecho a proteger las especies que habitan nuestros mares.
La ballena jorobada que visita las aguas de Nicaragua y que es un gran atractivo turístico en Panamá, Costa Rica, Guatemala y otros países es una de las más amenazadas de extinción, además de estar protegida por las Naciones Unidas, se encuentra en la Lista Roja de la Unión Mundial para la Naturaleza.
Este año, el GdJ tiene planeado cazar 50 ballenas jorobadas, esto es una amenaza para la conservación y soberanía sobre los recursos de los países de Centroamérica. http://www.icrwhale.org/eng/SC57O1.pdf
Otra grave falsedad: La CBI nunca ha expresado que la especie se recupere a un 10 por ciento anual como menciona el funcionario nipón, esto se puede corroborar ingresando al sitio web oficial del organismo: http://www.iwcoffice.org/conservation/estimate.html
La compra de votos en la CBI fue admitida por funcionarios del Gobierno del Japón: “utilizamos herramientas diplomáticas y de ayuda para lograr apreciación a la posición japonesa” Masayuki Komatsu, Jefe de la Agencia de Pesca del Japón (ABC TV, Australia, 2001).
La prestigiosa organización Transparency International en su Reporte Global de Corrupción 2004 demuestra y denuncia la compra de votos del GdJ en la CBI. (http://www.globalcorruptionreport.org/download/gcr2004/07_Vote_buying.pdf)
Cada año, funcionarios del GdJ recorren los países de América Latina con la intención de influirlos para que voten lo que ellos ordenan, incluyendo a los Ministerios de Brasil, Argentina, Perú y Chile, afortunadamente ninguno ha cedido a la presión.
Felicitamos al Gobierno de Nicaragua por su Declaración Oficial de promover la protección y conservación de ballenas y el desarrollo de actividades de ecoturismo de avistaje de cetáceos. Si la Embajada del Japón realmente desea ayudar al pueblo nica, que lo ayude respetando su dignidad y soberanía.