El juicio que contra cinco personas se tramita en el Juzgado de Distrito Penal de Juicio de Rivas, inició ayer con la sorprendente declaración de Miguel Ángel Barahona Loáisiga, uno de los implicados, que reconoció su participación en el trasiego de más de 1,700 kilos de cocaína en enero pasado e identificó al jefe de la banda, José Román Almanza Salinas, uno de los principales acusados.
El joven, que participó como chofer y conocía muchos detalles del transporte de la droga, fue presentado como testigo de cargo de la Fiscalía y a cambio reconoció los hechos frente a la juez Ivette Toruño Blanco e individualizó la participación de cada uno de los acusados en la operación.
La declaración de Barahona se constituyó en una de las piezas más importantes de la Fiscalía evacuadas en el juicio, pues también reveló los nombres de otros miembros de la banda que en febrero pasado la Policía Nacional vinculó al cártel de Sinaloa.
Uno de los mencionados fue “Yiyo”, señalados por las autoridades policiales como miembro de un grupo de lancheros que se encargaban de reclutar a pescadores expertos en lidiar con la droga y las olas en alta mar.
Barahona trabajaba como chofer del supuesto narcotraficante asesinado en circunstancias no precisadas, Walter Baquedano y fue a través de él que estableció relación con otros narcotraficantes, para los que sirvió de conductor. Su vínculo con el crimen organizado llegó al punto de que dos vehículos utilizados para el transporte de la sustancia fueron registrados a su nombre.
Barahona dijo desconocer los negocios en los que andaban sus jefes, en un intento de convencer a la juez de que aplique una sentencia a su favor. “Yo no tenía conocimiento de lo que se transportaba. Me di cuenta que era droga, con el peritaje”, sostuvo.
El juicio continuará el próximo miércoles a las 9:00 a.m., con la declaración de los testigos propuestos por los abogados defensores.