Un informe oficial divulgado el lunes acusó al primer ministro Ehud Olmert de “fallas muy severas” en su manejo de la guerra contra la guerrilla Hezbolá en el Líbano, aseverando que llevó al país a una campaña bélica sin preparación y sin un plan coherente.
Olmert, sin embargo, dijo que no renunciaría, aunque prometió que “las fallas serán remediadas”. “No sería correcto que yo renunciara”, declaró Olmert en una alocución al país desde su despacho.
El informe, que era esperado desde hace tiempo, indicó que Olmert lanzó la ofensiva el 12 de julio del año pasado apresurada e improvisadamente y que sobre él recae toda la responsabilidad.
El documento fue el resultado de seis meses de investigación sobre la guerra, por parte de un panel de cinco miembros designado en septiembre.
Gran parte de los israelíes perciben la guerra como un fracaso. Estalló cuando guerrilleros de Hezbolá capturaron a dos soldados y mataron a otros tres en un ataque fronterizo.
Basándose en intensos bombardeos recomendados por el jefe del Ejército, el general Dan Halutz, Olmert prometió en ese momento aplastar a Hezbolá y forzar la liberación de los soldados capturados. Pero ninguna de esas dos metas se cumplió.
Hezbolá atacó al norte israelí con casi 4,000 cohetes y sólo se detuvo después que fue impuesto un cese del fuego avalado por la ONU.
En 34 días de enfrentamientos murieron entre 1,035 y 1,191 civiles y combatientes libaneses, al igual que 119 soldados y 39 civiles israelíes, de acuerdo con estadísticas oficiales de ambas partes.
En sus conclusiones, la comisión responsabilizó a Olmert por la guerra.
“El primer ministro tiene la responsabilidad suprema y total por las decisiones de su Gobierno y los operativos del Ejército”, indicó el informe.
“El primer ministro se apresuró, a pesar del hecho de que no le presentaron un plan militar detallado y sin haber pedido uno. Además, su decisión fue tomada sin un estudio minucioso de la compleja situación del frente libanés y de las opciones militares, políticas y diplomáticas disponibles para Israel”.
Criticó también al Ministro de Defensa, Amir Peretz, por su inexperiencia y falta de familiaridad con el Ejército, y dijo que el jefe militar de aquel momento, el teniente general Dan Halutz, “actuó impulsivamente”, distorsionó la preparación del Ejército y suprimió las opiniones disidentes.
“Si alguno de ellos hubiese actuado mejor ... el resultado de la campaña habría sido diferente y mejor”, consideró Eliyahu Winograd, el juez retirado que dirigió la investigación.