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La calidad de la educación: unasunto de derechos humanos
Rosa Blanco
La autora es directora (a.i.) de la Oficina Regional de Educación de la Unesco para América Latina y el Caribe

En los últimos años los países de América Latina y el Caribe han realizado importantes avances en educación: se ha ampliado la duración de la educación obligatoria hasta diez o doce años; ha aumentado la cobertura del sistema; se han diseñado nuevos currículos; se ha mejorado la dotación de materiales y la infraestructura escolar. Sin embargo, persisten problemas en la calidad de la educación, con lo que se continúa vulnerando el derecho a recibir una educación que les ayude a niños y jóvenes a construir su propia identidad y una sociedad basada en la paz, el desarrollo sustentable y el ejercicio pleno de los demás derechos humanos, como lo establece el Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En efecto, recibir una educación de baja calidad es atentatorio a los derechos humanos. No basta con tener acceso a la escuela o incluso completar la educación básica para ejercer este derecho. Aún los niños y jóvenes que ingresan a la escuela ven vulnerados sus derechos cuando no logran buenos resultados de aprendizaje, debido a que se les discrimina por motivos económicos, étnicos, religiosos o de género; cuando se ejerce sobre ellos cualquier tipo de violencia, sea física o psicológica; cuando el ambiente de su escuela les es hostil; cuando predominan en el entorno escolar formas de relacionarse sobre la base de estereotipos y prejuicios; cuando los estudiantes son víctimas o silenciosos testigos de la violencia cometida contra otros niños y aprenden que ella es una forma aceptable para que los fuertes impongan su voluntad a los más débiles. Cuando todo ello ocurre, se hace muy difícil que los estudiantes aprendan en la escuela a vivir con dignidad y a ejercer el resto de los derechos humanos.

La calidad de la educación es una aspiración constante de todos los sistemas educativos, compartida por el conjunto de la sociedad y uno de los principales objetivos de las reformas educativas de los países de la región. Sin embargo, es difícil precisar en qué consiste una educación de calidad para todos.

El derecho de todos a una educación de calidad será el tema central de la Segunda Reunión Intergubernamental del Proyecto Regional de Educación para América Latina y el Caribe (PRELAC), que se realiza en Buenos Aires del 28 al 30 de marzo. Para ello, la Unesco ha propuesto a los ministros de Educación de la región debatir un concepto amplio de calidad de la educación, que comprende cinco dimensiones estrechamente relacionadas entre sí y que intenta ir más allá de la tradicional manera de medir la calidad de la educación desde un enfoque casi exclusivo de la eficiencia y la eficacia, para incluir en la calidad aspectos tales como la equidad, la pertinencia y la relevancia.

No puede haber una educación de calidad sin que los contenidos de enseñanza sean relevantes, tanto para los objetivos de desarrollo de los países como para el desarrollo integral de los estudiantes. La formación que ofrecen nuestros centros educativos debe poder capacitar a la niñez y jóvenes para que participen con plena responsabilidad en los diferentes ámbitos de la vida humana, afronten los desafíos de la sociedad actual y construyan sus propios proyectos de vida en armonía con las necesidades del país.

No puede haber una educación de calidad sin que ésta sea pertinente y significativa para las personas de distintos estratos sociales y culturas, de modo que puedan apropiarse de los contenidos de la cultura universal y local, y construirse como sujetos, desarrollando su autonomía y su propia identidad.

No puede haber una educación de calidad sin equidad, es decir, que se proporcione a cada quien los recursos y ayuda que necesita para estar en igualdad de condiciones de acceder a la educación, continuar sus estudios y adquirir los aprendizajes establecidos en cada nivel educativo.

Y no puede haber una educación de calidad sin que se considere a la eficacia y a la eficiencia como atributos básicos de las políticas educativas que intentan asegurar el derecho de todos a la educación.

Aunque en distinto grado, el desafío principal de todos los países de América Latina y el Caribe es cómo hacer que la calidad de la educación, entendida como un bien público y un derecho humano fundamental, deje de ser un enunciado y se convierta en una realidad asumida por todos los Estados, para lo cual hay dos aspectos clave que se abordarán en la reunión de ministros: los docentes y el financiamiento.

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