La Asamblea Nacional ratificó ayer la lista de los miembros que conformarán el Tribunal Tributario Administrativo, según lo ordena el Código Tributario, en medio de la inconformidad del sector privado.
Quienes conformarán este tribunal son, Marlon Brenes Vivas, presidente; Guadalupe Mejía, miembro propietario; Margarita Ramírez, propietaria, con sus respectivos suplentes: Alma Nubia Paliviccini, Oscar Alberto Castrillo y Perla Azucena Machado Valero.
El presidente de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto, del parlamento, el liberal Francisco Aguirre, advirtió que los nuevos miembros del Tribunal son sandinistas, lo que puede dar lugar a “terrorismo fiscal”.
La empresa privada reaccionó en contra de esos nombramientos, asegurando que no fueron tomados en cuenta, tal y como lo manda el Código Tributario, aprobado en octubre del 2005.
José Adán Aguerri, presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic), apuntó que los nombramientos “no fueron consultados con los diferentes sectores económicos, y somos los afectados con esto”, insistió el líder empresarial.
En tal sentido adelantó que no descartan recurrir de amparo contra esta elección, para revertirla.
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Sin embargo, el diputado Francisco Aguirre, presidente de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto, de la Asamblea Nacional, criticó a los empresarios por no haber hecho suficiente cabildeo.
Pero Aguerri negó lo anterior. “(Nosotros) conversamos con el Gobierno desde hace tiempo en este punto, pero no nos hicieron caso”, alegó.
Por su parte, el diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez justificó la elección, asegurando que todos los miembros reúnen los requisitos para el cargo, “independiente de su posición política”.
Por lo tanto hizo un llamado al sector privado para fortalecer esta instancia de resolución de conflictos y “dejar que el Tribunal se desenvuelva, para luego valorar si es correcto el ejercicio del cargo”, dijo.
El experto en temas tributarios y ex viceministro de Hacienda y Crédito Público, René Vallecillo, manifestó al respecto que el Tribunal Tributario debió conformarse con consenso, para garantizar equilibrio y transparencia en sus resoluciones.
Pero valoró como “positivo” el hecho de que finalmente se haya materializado el Tribunal, ya que estaba congelado desde la entrada en vigencia del Código, que aconteció en julio del 2006.