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Los fundamentos de Europa
Frank-Walter Steinmeier
El autor es Ministro Federal de Relaciones Exterior

El 25 de marzo la Unión Europea celebró el quincuagésimo aniversario de la firma de los Tratados de Roma. El 50 aniversario de la UE nos brinda a los europeos la oportunidad de volver la vista atrás sobre un éxito histórico sin precedentes. Todos juntos podemos enorgullecernos de los logros alcanzados por los europeos en los últimos cincuenta años y por esa razón el 25 de marzo también es para Europa un día de confiada esperanza.

La paz, el bienestar y la estabilidad de Europa se inscriben entre las grandes realizaciones de la integración europea y a la par le han reportado ventajas concretas a la ciudadanía. La lograda reunificación de Europa reviste una importancia extraordinaria. La adhesión de nuevos Estados miembros ha contribuido decisivamente al afianzamiento de la democracia y el Estado de Derecho en Europa. Y algo muy importante: sin el anhelo de libertad de los habitantes de Europa Central y Oriental no habría sido posible superar la división de nuestro continente. ¡Les debemos nuestra gratitud!

Entre los logros de la integración europea se cuenta asimismo el hecho de que la cooperación haya ido adquiriendo unas determinadas características que la hacen única a nivel mundial. La UE se sustenta en la democracia y el Estado de Derecho. La cooperación está presidida por la igualdad de los derechos y deberes de los Estados miembros y por los principios esenciales de la transparencia y la subsidiariedad. Estos principios rectores de nuestra cooperación no pueden en absoluto darse por descontados y al mismo tiempo son modelo de cooperación en otros lugares del mundo.

Europa se funda en nuestros valores compartidos, en la dignidad del ser humano, la libertad y la responsabilidad, la solidaridad, la diversidad y la tolerancia y el respeto en el trato recíproco. Porque, en efecto, la UE no es solamente un espacio económico común sino una comunidad de valores que se define por una concepción europea común de la vida. El fundamento axiológico común es condición sine qua non para que Europa realmente pueda llegar a tener capacidad de actuación como unidad política.

Todos sabemos que, con ser muchos y notables los éxitos de la política europea, a lo largo de los últimos años ha ido disminuyendo la confianza de la ciudadanía en la UE. Por eso uno de los objetivos primordiales de nuestra presidencia ha sido, desde un principio, velar porque crezca de nuevo la adhesión de las ciudadanas y los ciudadanos a Europa. Para conseguirlo tenemos que mirar hacia el futuro y demostrar que la Unión Europea es capaz de hacer frente a los retos externos e internos del siglo XXI. Hoy en día ningún Estado miembro puede ya mantener por sí solo su bienestar y su seguridad, y menos aún poner en la balanza el peso necesario para modelar activamente la globalización.

El 8 y 9 de marzo el Consejo Europeo probó que la UE está en condiciones de hacer políticas que den frutos, y ello precisamente en ámbitos que resultan especialmente importantes para la ciudadanía. La protección del clima y la política energética figuran entre las grandes cuestiones del futuro. El amenazante cambio climático es uno de los grandes retos con que nos vemos confrontados en la actualidad y que sólo vamos a poder superar actuando juntos.

Asimismo, la ciudadanía quiere que se siga desarrollando la Política Exterior y de Seguridad Común. En consonancia con ello, la política exterior europea debe ser en todo momento una política en pro de la paz y la justicia y protectora de los sistemas naturales necesarios para la vida.

En el ámbito de la justicia y los asuntos de interior queremos conjugar la lucha conjunta contra el terrorismo y la delincuencia con la salvaguardia de los derechos humanos y civiles.

Además necesitamos soluciones conjuntas para afrontar la inmigración ilegal. Me importa subrayar un mensaje a las ciudadanas y los ciudadanos: En el mundo actual la UE es indispensable si queremos preservar nuestro modelo de vida y sociedad europeo. Para ello necesitamos una economía dinámica, que combine competitividad con responsabilidad social y ecológica. ¡Debemos visibilizar el rostro social de la UE con mayor claridad e intensidad ante la opinión pública!

Hago un llamamiento para que en este aniversario situemos en primer plano aquello que nos une.

El 50 aniversario de la UE debe servir para lanzar una señal de unidad y comunidad. Y transmitir el mensaje inequívoco de que estamos decididos a abordar y resolver juntos las tareas que tenemos ante nosotros. Tenemos motivos sobrados para estar confiados. Unidos los europeos podemos ser dueños y artífices de nuestro futuro. Para conseguirlo necesitamos el concurso de la ciudadanía europea. ¡Europa se logra unidos!

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