El pasado 2 de febrero el mediador de la ONU para Kosovo, presentó un plan para el estatuto de esa provincia autónoma, que ha sido histórica en la configuración de los Imperios Serbio y Turco Otomano, e igualmente después de la desintegración de Yugoslavia, por lo que casi siempre ha estado marcada como una región conflictiva y en los últimos años por enfrentamientos étnicos.
Kosovo disfruta de un Gobierno Autónomo provisional según la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de 1999. Esto después de la terrible e infame limpieza étnica que lideró Slobodan Milosevic en contra de los albanokosovares en su afán por reconstruir la Gran Serbia.
w EL PLAN
Dicho plan está contemplado de manera tal que muchas de las demandas de los albanokosovares se ven reflejadas, a la vez ofrece mayor seguridad para los serbios que habitan Kosovo —representan un 5 por ciento de la población total— que se ha visto afectada por la violencia étnica y desplazada por esa misma razón. Asimismo, ofrece acuerdos mínimos para la educación, protección y promoción del legado cultural, la formación de derechos constitucionales y de respeto a los derechos humanos.
De hecho, el plan Ahtisaari ofrece una independencia parcial a Kosovo al darle la oportunidad de realizar una constitución y darle cabida en los organismos internacionales necesarios para su desarrollo.
Sin embargo, esto puede ser un arma de doble filo al apuntalar hacia un reconocimiento tácito de parte de la comunidad internacional para una independencia total de Kosovo, lo cual podría complicar el panorama regional en esa zona. Tomando en cuenta que es una zona muy compleja y con resentimientos milenarios, difíciles de borrar de un momento a otro.
El lunes 26 de marzo, el mediador Ahtisaari presentará este plan ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, quienes tendrán la potestad de darle el visto bueno o vetarlo.
w REACCIONES
Serbia rechazó completamente el plan ya que no concuerda en una posible independencia de Kosovo. Igualmente, Rusia se ha opuesto a dicho plan, primero por la afinidad con una nación eslava y segundo por temor a que las regiones separatistas de Rusia, se sientan alentadas por una cuasi independencia kosovar.
Por su parte y como era de suponerse los kosovares apoyan al máximo dicho plan. A este apoyo se sumaron el de Estados Unidos y la Unión Europea. Por lo que la disputa por la aprobación del plan tiene componentes más geopolíticos y económicos, en los cuales se medirán las fuerzas de las grandes potencias mundiales.
Las negociaciones entre ambas partes no han arrojado ninguna señal positiva de acercamiento, lo que hace pensar que será muy difícil llegar a aplicar este plan. Sobre todo cuando se presupone que la palabra “independencia” va implícita en el plan Ahtisaari.
A manera de conclusión, tenemos que tomar en cuenta que esta región tan conflictiva a través de la historia, nos podría mostrar nuevamente una odiosa guerra interétnica alentada por viejos y desfasados nacionalismos, sobre todo si no se llega a un acuerdo mínimo de cara a una convivencia pacífica.
Las tropas estacionadas desde 1999 en la zona tendrán que pasar de jugar un rol defensivo a uno que tome en consideración los acuerdos a los que se lleguen a través de este nuevo plan, y así dar mayor seguridad a los habitantes, tanto los albanokosovares como a los serbios.
El autor es MSc. en Relaciones Internacionales