El ex presidente del gobierno español, el conservador José María Aznar (1996-2004), arremetió el martes contra el “indigenismo racista, el populismo revolucionario, el neoestatismo y el militarismo nacionalista” que proponen algunos dirigentes en Latinoamérica.
“Vemos con preocupación que esas ideas vuelven a renacer, incluso con el aval de procesos electorales”, afirma un documento titulado América Latina: una agenda de libertad que Aznar presentó en la sede madrileña de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que él mismo preside y el cual compara el “indigenismo” de América Latina con el “nacionalismo” de Europa.
Según ese documento, América Latina “tiene ante sí dos caminos opuestos: el que siguen los países de éxito: el camino de apertura al mundo, la democracia, el respeto por las libertades individuales y el fortalecimiento del Estado de derecho, que atrae inversiones (...) y reduce la pobreza. Y el otro que las aleja de las sociedades abiertas, libres y prósperas”.
“Tenemos suficiente experiencia histórica —Cuba no es el único caso— para saber cómo acaba esa ruta”, afirma el informe que según la FAES fue elaborado tras “meses de intenso trabajo”.
“Quienes hoy proponen seguir esa vía, se nutren de ideas caducas: del populismo revolucionario, del neoestatismo, del indigenismo racista y del militarismo nacionalista”, dice el texto presentado por Aznar, que en los próximos meses difundirá personalmente en diversos países de América Latina.
Según el informe de la FAES, esas ideas “constituyen el socialismo del siglo XXI, heredero del que, en el siglo XX, generó miseria y opresión”.
Aznar criticó el “régimen totalitario” de Cuba que es “siniestro aun en su decrepitud”.
“La pertenencia étnica y la mirada atrás, a una mítica arcadia precolombina, colectivista e igualitaria, es una de las ilusiones de esta izquierda latinoamericana”, considera Aznar que compara el indigenismo de Latinoamérica con el nacionalismo en Europa.
“Los dos subordinan principios e instituciones liberales como la división de poderes, el mérito y capacidad, la igualdad ante la ley y el respeto por los derechos individuales, al logro de sus objetivos muy cercanos al totalitarismo”.
“Indigenismo y nacionalismo propugnan la confusión de poderes (...y) promueven el falseamiento de la historia”, afirmó y entiende que “la idealización enclave política actual de las civilizaciones precolombinas, supone la reivindicación del autoritarismo y el colectivismo”.