En la puerta de la casa de madera, en la comunidad La Mora, del municipio El Tuma-La Dalia, la joven mujer espera que su marido regrese. El hombre salió temprano porque ese día tuvo suerte: un pariente le pagaría 40 córdobas por un día de trabajo. El dinero hacía falta para comprar el alimento de la familia, especialmente la comida de los cinco niños que tiene la pareja.
¿Y si al señor le dicen que le van a pagar después? “Entonces no hay para la comida y será hasta que le paguen”, responde María Elsania, mientras carga a su hija de nueve meses, quien tose repetidamente por una enfermedad respiratoria.
María Elsania Aráuz y su marido, Julio César Castillo, son cortadores tradicionales de café, sin embargo, durante la última cosecha —la cual finalizó hace más de un mes en la zona— ninguno encontró empleo.
“Es que la cosecha fue bien mala y en las fincas no estaban contratando a mucha gente porque hubo poco café”, refiere la muchacha, explicando que Julio César “algunos días halla trabajo y otros días no, porque no hay dónde trabajar”.
Según las estimaciones de Frank Lanzas Tercero, presidente de la Asociación de Cafetaleros de Matagalpa (Asocafemat), la producción del llamado “grano de oro”, durante el ciclo 2006-2007, disminuyó en poco más de la mitad con respecto a la cosecha del ciclo anterior, lo que repercutió en la contratación de menos cortadores por parte de los caficultores.
Sin empleo durante la cosecha, Aráuz dice que su marido tampoco pudo conseguir dinero para comprar semilla, alquilar una parcela y sembrar frijol, como tradicionalmente hacen sus vecinos del barrio llamado El Residencial, un nombre antagónico con las paupérrimas condiciones en que viven sus pobladores: casas pequeñas de madera, con techos deteriorados, sin letrinas, sin energía eléctrica y con muchas otras características contradictorias con la definición de “residencial”.
DEPENDIENTES DEL CAFÉ
Según Carmelo Aráuz Díaz, un líder comunitario y ex alcalde auxiliar de La Mora, en la comunidad habitan casi mil 500 personas, de las cuales el 80 por ciento trabaja tradicionalmente en los cortes de café. Del resto, una parte tiene pequeños negocios, mientras que otros han emigrado en busca de empleos a otros departamentos del país e incluso hacia El Salvador y Costa Rica.
Javier Benavides dice estar desempleado desde que terminó la temporada de cortes, hace dos meses. En tanto, Yasmina Dávila asegura que “aquí en La Mora lo que hace falta es trabajo. Aquí es escasa la comida y el día que los varones no trabajan no hay comida para los niños”.
OTROS SIEMBRAN GRANOS
Con una parte del salario devengado durante los cortes, algunos obreros compran semillas y alquilan una parcela de tierra para sembrar granos básicos, especialmente frijol en la época de apante, y con los resultados continúan el ciclo sembrando frijol y maíz en la época de primera y luego en la temporada de postrera, hasta que llega la nueva temporada cafetalera.
Pero, con la reducción de la cosecha 2006-2007, los obreros tuvieron menos ingresos. Por ello, Wilfredo Martínez y su hijo Martín únicamente pudieron comprar la semilla para sembrar una manzana de frijol durante la época de apante. Igual suerte tuvo el matrimonio conformado por Pastor González Tórrez y Rosa María Zamora Martínez.
“Como la cosecha de café este año no rindió, el corte terminó más pronto, cuando en años anteriores todavía estuviéramos cortando”, dice Zamora, explicando que “sólo pudimos sembrar una manzana de frijol y como es un poquito tendremos que vender algún quintalito para ayudarnos y comprar el arroz, aceite, la sal y las otras cosas que se necesitan”.
Zamora agrega que “ahorita está bien difícil la situación; la siembra de frijol apenas rindió diez quintales y cuando uno alquila le piden dos quintales por manzana o le cobran 800 pesos (córdobas) por el alquiler, entonces sólo sacamos ocho quintales, pero si no fuera por ese poquito de frijol, estuviéramos peor”.
FRIJOL EVITA DEBACLE
Las comerciantes Martha Beatriz Montenegro y Miriam Lumbí coinciden en que las ventas en sus respectivas pulperías han sufrido bajas de aproximadamente un 30 por ciento con respecto al año pasado. Ambas atribuyen el descenso comercial a la reducción de la cosecha de café y dicen que la salida de la cosecha de frijol ha evitado la debacle total de las ventas.
También coincidieron al señalar que los productores de frijol empezaron a retener el producto porque el precio por quintal bajó de 360 a 250 córdobas en una semana.
Pero, según el ex alcalde auxiliar de La Mora, Carmelo Aráuz, “quienes sembramos granos básicos siempre somos los ‘palmados’ (pobres) y al estar ahogados en la pobreza entonces se arranca el granito y ahí no más uno lo tiene que regalar (mal vender) para comprar otras cosas que se necesitan en la casa”.
El líder comunitario desconoce a cuánto asciende la producción de frijol en La Mora, mientras que las estadísticas del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) únicamente reflejan datos globales de todo el municipio El Tuma-La Dalia.
Según el delegado interino del Magfor en Matagalpa, Carlos Castillo Fúnez, la cosecha de frijol de apante ya concluyó y en todo el municipio El Tuma-La Dalia la producción de este rubro llegó a 112 mil 560 quintales sólo en la época de apante.
DISMINUYEN VENTAS EN CABECERA MUNICIPAL
En el poblado de La Dalia, cabecera del municipio, los comerciantes también registran un descenso promedio de 35 por ciento en ventas de ropa usada y negocios de variedades, reducción del 40 por ciento en establecimientos de agroquímicos y bajas de hasta el 60 por ciento en ferreterías y materiales de construcción.
El responsable de Administración Tributaria de la Alcaldía de El Tuma-La Dalia, Francisco Noel Picado, dijo que los impuestos vinculados exclusivamente con el café, entre éstos el impuesto del uno por ciento por producción y el Impuesto de Bienes Inmuebles, disminuirán este año hasta un millón de córdobas, la mitad de las recaudaciones del año pasado.
El vicario parroquial de El Tuma-La Dalia, padre Edgard Sacasa, atribuyó el impacto económico negativo a la reducción de la cosecha de café, argumentando que “esta fue la cosecha más baja en varios años y obviamente hubo menos empleos, los puestos laborales se terminaron muy temprano y eso ha impactado en la economía, especialmente en los hogares de la gente de las comunidades”.
“Ahorita se ve cierto movimiento económico porque acaba de salir la cosecha de frijol, aunque el precio del frijol ha bajado en los últimos días”, agregó el religioso.