El embajador estadounidense en Bagdad, Zalmay Khalilzad, reconoció este lunes haber mantenido contactos con representantes de grupos insurgentes en Irak, donde nuevos hechos de violencia causaron la muerte de once personas, entre ellas cinco soldados norteamericanos.
“Hemos discutido con grupos que no han participado en el proceso político, con grupos que mantienen contactos con agrupaciones insurgentes”, afirmó el embajador en una conferencia de prensa.
“Se trata de grupos (con los que conversamos) que opusieron resistencia al cambio democrático. Nuestro objetivo es la reconciliación”, manifestó Khalilzad, quien precisó que no ha mantenido contactos con grupos “terroristas”.
“Nos concentramos en la amenaza de Al Qaeda. Es el objetivo del Gobierno y de varios de estos grupos. Al Qaeda intenta intimidar a estos grupos y disuadirlos de cooperar con el Gobierno y la coalición. Es una verdadera lucha en la parte sunita de Irak”, estimó el embajador.
“Esto forma parte del programa de reconciliación. Intentamos aislar cada vez más a los grupos de Al Qaeda”, aseveró.
Varias agrupaciones de ideología y, en ocasiones, de intereses divergentes se enfrentan a las fuerzas estadounidenses e iraquíes en el convulsionado país de Oriente Medio.
Algunos son “yijadistas” internacionales, como Al Qaeda, mientras que otros son de inspiración nacionalista.
Khalilzad, de 55 años, de origen afgano y de confesión musulmana, asumirá próximamente sus funciones como embajador de Estados Unidos ante la ONU.
Su reemplazante en Bagdad será Ryan Crocker, de 57 años, ex embajador de Washington en Pakistán.
Los hechos de violencia prosiguieron en Irak, donde cinco soldados estadounidenses murieron por la explosión de bombas artesanales, en dos ataques separados ocurridos el domingo en la provincia de Diyala, en el norte de Bagdad y en la capital.
Con el fallecimiento de los cinco efectivos, el número de soldados y personal estadounidense muertos desde la invasión de Irak en marzo de 2003 se eleva a los 3,234, según una estadística de la AFP basada en cifras del Pentágono.
Este lunes, seis iraquíes perdieron la vida en ataques perpetrados en distintos puntos del país, entre ellos un jeque sunita en Mosul (norte), donde fueron hallados dos cuerpos, uno de ellos decapitado.