¿Aprovecho mi tiempo de estudio?
Cuando voy a dar clases, recorriendo los pasillos de la universidad aprecio que hay estudiantes que, habiendo clases, están fuera del salón o aula. ¿Serán de ese grupo al que están próximos y están recibiendo clases? ¿Serán de otro grupo? Como jóvenes que son ríen, hacen anécdotas de lo sucedido la noche anterior, o lo que posiblemente hagan el fin de semana, pero hablar de estudios y de resultados entre ellos posiblemente no sea un tema central.
¿Es correcto o no lo que hacen? Hay un refrán que dice que “nadie escarmienta por cabeza ajena”, posiblemente válido para los que peinamos canas, con relación a nuestros hijos e hijas, cuando ya están un poco “creciditos”.
Pero a un docente le cuesta entender que nuestros estudiantes pierdan tanto tiempo, cuando el tiempo escasea para toda la información que se recibe, que se analiza, que se practica en clase, en el laboratorio o cuando se investiga.
Si bien en la enseñanza media existen libros vinculados a cada asignatura y ello facilita el estudio, en la universidad ya no hay un libro —a pesar de que el hábito de la lectura aún no responde a lo que debiera ser—, hay varios libros, hay mucho que navegar por Internet e investigar.
El docente universitario usualmente recurre a una bibliografía mucho más amplia y que debe recomendar en aras de que el joven se vea comprometido a conocer con mayor nivel de profundidad lo que debe aprender y aprenderlo bien.
A veces se nota la diferencia, a los jóvenes estudiantes de la Facultad de Medicina los observo dispersos en cualquier lugar de la universidad, con grandes volúmenes bajo el brazo, fotocopias, huesos, cráneos, hasta hablando solos, “quemándose las pestañas”.
¿Esto significa que son los futuros médicos los más estudiosos? Por supuesto que no. Que el plan de estudio sea más “pesado”, entiéndase mayor número de horas a la semana, pero avalado a lo anterior, corresponde un elevado nivel de exigencia por parte de los docentes para con el estudiante. ¿Y ello significa que los restantes docentes no exigen? Tampoco. Creo que el Talón de Aquiles de los estudiantes, es que aún no acaban de comprender que la vida universitaria no es un “bacanal”, llega a los jóvenes en una edad compleja.