Miembros de La Cruz Roja esperan que los veraneantes inunden las playas en Semana Santa. /LA PRENSA/J. ORTEGA
Playas con pocos veraneantes
Los escasos bañistas viajan con sus alimentos, se quejan dueños de negocios
Socorristas de la Cruz Roja Nicaragüense en algunos balnearios
Roberto Pérez Solís
nacionales@laprensa.com.ni
Cruz Roja a medias

La Cruz Roja Nicaragüense ha encontrado dificultades para conseguir el dinero suficiente para garantizar la presencia de socorristas en todos los balnearios del país, pero ayer Masachapa, Pochomil y La Boquita estaban vigilados. Casares fue el único balneario donde no habían socorristas.
Ramón Guido, del Departamento de Socorristas de Carazo, informó que su presencia en las playas obedece a prácticas con los jóvenes guardavidas, pero estaban prestos a atender cualquier eventualidad. El Plan Verano, agregó, inicia el Miércoles Santo. Hasta en horas de la tarde del domingo no se reportaba ninguna persona ahogada en el país, aseguró Jorge Murillo, del Departamento de Socorristas de la Cruz Roja Nicaragüense.

Playas “ralas” de veraneantes y comerciantes inconformes por las pocas ventas del fin de semana fue el denominador común en muchos balnearios localizados en la costa del Pacífico del país.

Patricia Bonilla, una vendedora de pescado crudo y frito, de Casares, en Carazo, es una de las afectadas por la poca afluencia de bañistas. Sentada sobre el borde de una lancha, la señora de 49 años dijo que “las ventas han bajado, pero tal vez las próximas dos semanas se compone la situación”.

En años anteriores para esta fecha, según relata Bonilla, los veraneantes ya habían invadido Casares y el pescado era demandado con frecuencia. Pero en la actualidad los bañistas prefieren salir de sus hogares con su “morralito”.

“Es mejor traer su comida, aquí todo es más caro”, aseguró Esperanza Jiménez, de 31 años, mientras jugaba en la arena junto a sus cinco hijos. El dinero que usaría para comprar alimentos lo utilizó para costear su viaje en bus desde la ciudad de Diriamba.

Quienes se dedican al alquiler de caballos, para que niños y adultos recorran la costa, también se han visto perjudicados por la ausencia de veraneantes. Aurelio Baltodano, de 55 años, dijo que 15 minutos sobre cualquiera de sus dos caballos tiene un valor de 20 córdobas, pero ayer no había recogido “ni para el fresco”.

pocoS COMENSALES

En Pochomil y Masachapa la situación era similar. Aunque los restaurantes llamaban la atención por la estridente música que sonaba, en general lucían vacíos.

Magaly Lanzas, trabajadora del restaurante Vista al Mar, de Masachapa, expresó que los veraneantes visitan el local pero no ordenan mucha comida ni bebidas.

En este restaurante el pescado frito más barato cuesta 95 córdobas y el más caro 285 córdobas.

“Creo que la gente está ahorrando su dinero para la mera Semana Santa”, dijo ayer la joven.

En estos balnearios a pesar de la poca presencia de veraneantes, la presencia de brigadistas del Ministerio de Salud (Minsa) así como efectivos de la Policía Nacional era notoria. Wiston Canales, brigadista sanitario, informó que durante el fin de semana inspeccionaron 25 bares en Masachapa. También se dieron a la tarea de recomendar a los bañistas de no permanecer mucho tiempo en el estero, porque tiene altos niveles de coliformes fecales.

“No hemos cerrado ningún local, todos están cumpliendo con las normas higiénicas”, dijo Canales.

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