Pasajeros víctimas de competencia de choferes piden justicia y señalan supuesta protección policial a buseros
En el barrio Los Mameyes, en Jinotepe, Nexi Oneida Zeledón Martínez, de 37 años, trata de escribir con la mano izquierda porque perdió su brazo derecho, el 12 de octubre del 2006, mientras viajaba en el microbús, placas M-0564, de la Cooperativa de Transportes Unidos del Sur (Cootraus).
“El chofer aventajaba a un microbús a una velocidad exorbitante, se pasó llevando una caseta y luego dio varias vueltas”, en el kilómetro 27 de la Carretera Sur, recuerda Nexi Oneida, quien lamenta que el chofer Carlos José Silva Rivas siga conduciendo tranquilo, porque ningún juez lo condenó.
Ella culpa a un policía de tránsito, de la estación Cinco de Managua, de haber cerrado el caso para beneficiar al conductor Silva.
Nexi Oneida viajaba ese día con su hijo Kenet, de 9 años, quien resultó con quemaduras de segundo grado por fricción. Los dos siguen recibiendo tratamiento psicológico para superar los traumas del accidente, que dejó 15 lesionados.
Fuentes extraoficiales indican que en Carazo al menos 60 microbuses ilegales trasladan pasajeros a Managua por las vías de El Crucero y La Concepción, además de 200 unidades legales, sin que la Policía intervenga. Los buses pequeños, para 15 pasajeros, son recargados hasta con 25 personas.
Según el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), los microbuses que más fatalidades ocasionaron durante los años 2005 y 2006 fueron los de las cooperativas Granma, Codevo y Cootraus.
El comisionado Javier Carrillo, jefe de la Policía de Carazo, niega que haya privilegios para algunas cooperativas de microbuses, como Granma, Codevo y Sapasmapa y señaló que es el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) el que autoriza esos medios.
“Nosotros nos limitamos a multar por delitos”, enfatizó Carrillo al mostrar que el año pasado de 9,562 multas, 3,465 fueron aplicadas a buseros y 1,235 a taxistas. “Aquí se prueba que fue a los transportistas a los que más se multó”, añadió.
¿JEFE POLICIAL DE POR MEDIO?
La fotografía de Oscar Moisés García Palacios permanece colgada en la sala de la casa en que vivió, en el poblado de Dolores. Tenía 21 años cuando murió en un accidente de tránsito mientras viajaba en un pequeño bus en la ruta Managua-Carazo, la noche del 7 de marzo del año 2005.
El microbús, de la empresa Granma, estaba aparcado junto a la carretera sin ninguna señal luminosa y fue arrastrado por un furgón. Murieron tres personas y diez resultaron lesionadas, todas estudiantes.
Sara Palacios, madre de Oscar, recuerda que su hijo venía de una universidad capitalina, donde cursaba un postgrado en Mercadeo. Falleció diez días después de estar en coma y ella resiente que la propietaria del vehículo de transporte nunca apareció, ni a dar el pésame.
Palacios asegura que la dueña del microbús es Maritza Mayorga, supuestamente la esposa del jefe nacional de Tránsito, Ramón Avellán.
LA PRENSA consultó al jefe de Relaciones Públicas de la Policía, comisionado mayor Alonso Sevilla, quien respondió que “la jefatura nacional desconoce si la esposa del comisionado mayor Ramón Avellán es dueña de una ruta de buses”.
Luego advirtió: “Si así fuera, el reglamento de ética de la Policía Nacional prohíbe que un jefe tenga un cargo que entre en conflicto de intereses con negocios personales o de su núcleo familiar”.
“Mi hijo tiene derecho a un seguro de daños a terceros pero no se lo dieron”, declaró Sara, quien asegura que gastó más de dos mil dólares para que operaran a Óscar y trataran de salvarlo.
PADRE E HIJAS, VÍCTIMAS EN DOS MOMENTOS
En el barrio San Antonio, de Jinotepe, la joven María Inés Carballo, de 17 años, trata de asimilar la incapacidad de su mano derecha, consecuencia del mismo accidente.
Curiosamente, el padre de María Inés, Mauricio Carballo, también sufrió un accidente año y medio antes, el 4 de marzo del año 2005, causado por otro microbús en el kilómetro 26 de la misma carretera.
Recuerda que iba con su hija Elba María y dos compañeros de clase, cuando un microbús de la cooperativa Granma golpeó su carro atrás y lo metió debajo de un camión que circulaba adelante, todo porque el conductor del microbús quiso aventajar en una curva.
“Eso me dejó una fractura de columna y dos hernias”, relató Mauricio. Elba María resultó con una herida en el rostro y golpes.
Mauricio Carballo mantiene una lucha judicial junto a otras víctimas de estos accidentes; y asegura que es tan evidente la protección policial para los buseros, que en el caso reciente de su hija María Inés, hasta un mes después del accidente el policía de tránsito Yedry Vanegas fue a buscarla para pedirle su testimonio.
“COMPETENCIA CULPABLE”
Armando Ruiz, presidente de la Cootraus, admitió que Carlos José Silva Rivas, el conductor que provocó el accidente en que resultó lesionada Nexi Oneida Zeledón, sigue conduciendo a pesar de que desde entonces usa una prótesis en la pierna derecha.
Blanco culpa a la Policía por haberle dado licencia de conducir a Silva. Sobre el pago del seguro a las víctimas, sólo respondió que hay un juicio contra el chofer y que ya pagaron el seguro a los afectados, que es de mil dólares por daños a terceros y 1,500 dólares por muerte, como “manda la ley”.
El representante de otra cooperativa, Cootrisur, Alfredo Bermúdez, señaló que la accidentalidad en la vía Carazo-Managua es causada por la competencia desleal en las carreteras. “Todos los abusos que se cometen contra el usuario es por el exceso de unidades que van compitiendo, quitando pasajeros a otras unidades”, opinó.
¿PROTEGEN A GRANMA?
Un joven de Diriamba, de 28 años, que pidió sólo le identificáramos con las iniciales R.R.N., sufre las consecuencias de haber perdido el ojo derecho en otro microbús de la cooperativa Granma, cuando viajaba de Managua a Jinotepe en abril del 2003. Además del trauma, no halla empleo por su discapacidad.
Alfredo Bermúdez y Armando Ruiz afirman que hay proteccionismo de la Policía para la cooperativa Granma, comenzando porque esta nació para cubrir la ruta Granada-Managua y de pronto invadió el corredor de Carazo-Managua, sin que ninguna autoridad se lo impidiera.
Señalaron que hace un mes una unidad de Granma impactó por detrás a una de Cootrisur. “Estaba aparcado porque le cambiaban la correa, pero el chofer del bus pequeño venía tan rápido que en subida se estrelló y resultaron varias personas heridas”, afirmó Alfredo Bermúdez.
Ismael Blanco, presidente de Granma, reaccionó molesto a las críticas y se quejó de los policías. “Más bien sentimos que la Policía de Carazo se ha ensañado contra nosotros, de tal manera que nosotros hasta hemos elevado quejas ante Asuntos Internos de la Policía Nacional”, declaró.
SIN INSPECTORES
El delegado del MTI en Carazo, Jaime Serrano Mena, dijo que la debilidad está en la falta de inspectores, porque sólo trabaja uno y debe revisar el estado de los buses y su legalidad.
“Yo aseguro ordenar el departamento de Carazo en 24 horas si la Policía apoyara al MTI en los cuatro corredores”, retó Serrano, quien estima que hacen falta ocho inspectores y policías de tránsito en las carreteras.
Los tramos más peligrosos, según la Policía, son el de Las Cuatro Esquinas y el del kilómetro 29 al 35 de la Carretera Sur. En la ruta de San Marcos el mayor peligro está en la zona de Las Pilas.
(Con la colaboración de Elizabeth Romero y Alejandro Flores Valle)