El Papa Benedicto XVI recordó el domingo el asesinato, en 1980, del Arzobispo de San Salvador y activista de derechos humanos Oscar Arnulfo Romero y elogió a quienes perdieron la vida en defensa de la misión de la Iglesia católica.
Benedicto dijo a los peregrinos en la Plaza de San Pedro que el sábado había sido el aniversario de la muerte de Romero y que la Iglesia había dedicado ese día a orar y ayunar por los mártires misioneros.
Describió a esos mártires como obispos, sacerdotes, otros hombres y mujeres del clero y laicos muertos cuando realizaban su misión de evangelización y promoción humana.
Benedicto dijo que “los mártires representan la esperanza del mundo, porque ellos atestiguan que el amor de Cristo es más fuerte que la violencia y el odio”.
Con canciones y oraciones centenares de salvadoreños en la capital, San Salvador, marcaron el 27 aniversario del asesinato de Romero.
El día antes de su muerte en una capilla, Romero había llamado a las Fuerzas Armadas salvadoreñas a poner fin a su violenta represión contra opositores. En los 12 años que duró la guerra civil en El Salvador, el Ejército fue responsabilizado por liderar escuadrones de la muerte que asesinaron a miles de presuntos guerrilleros y opositores izquierdistas de la junta militar.
El Vaticano está considerando a Romero para una posible canonización.