Hace 44 años en Irán, una nación de rígida religiosidad y de constantes conflictos políticos, nació Ardeshir Zack Asgari. Hijo de un fiel y estricto militar de las fuerzas iraníes, Asgari se crió bajo un alto nivel disciplinario en un país apasionado por la lucha libre y grecorromana.
Desde pequeño miraba a los luchadores y soñaba con llegar a ser algún día como ellos, así que emprendió el camino sobre el que esperaba lograr su sueño: ser campeón mundial de lucha.
“Yo nací en un país aficionado a la lucha, donde los hombres son como los leones, el que gana se convierte en el rey”, comenta Asgari.
Fue en ese país, donde prevalece perpetuamente la ley del más fuerte, que este hombre comenzó a destacarse en las peleas de lucha. A los nueve años, el pequeño Asgari empezó a competir en diversos campeonatos nacionales, hasta que la cría se convirtió en un león y llegó a pertenecer al equipo oficial de lucha del ejército iraní.
Nicaragua estaba en su destino. La primera vez que pisó suelo pinolero fue en 1979, cuando junto a otros miembros del ejército iraní, vino a reforzar a las tropas del Frente Sandinista para derrocar la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.
“Llegó un momento en el cual me cansé de estar en guerras. Mi país tenía en ese tiempo muchos problemas políticos y yo quería competir y no pelear en guerras”, afirma Asgari.
La oportunidad de Asgari se le presentaría en 1983, cuando la delegación de luchadores del ejército iraní partió hacia Venezuela a participar al Campeonato Mundial Militar. En el torneo llegó a disputar la final y se consagró subcampeón militar mundial de lucha ese año.
“Luego que gané, aproveché la oportunidad con otros tres luchadores y decidimos no regresar a Irán, porque no teníamos futuro en el deporte si nos regresábamos”, expresa el iraní.
Asgari dejó su nación para nunca más verla otra vez. Con tan sólo 20 años partió hacia España, donde buscó oportunidades que le permitieran demostrar lo talentoso que era en la lucha, sin embargo, no tuvo mucha suerte, así que empacó nuevamente las maletas, pero esta vez su vista la fijaría en Estados Unidos.
En 1984 trabajó como entrenador en diversas universidades de Estados Unidos, pero fue en la Universidad Fullerton, de California, donde encontró la oportunidad de profesionalizarse académicamente y representar de manera competitiva a la universidad, obteniendo medalla de oro en el Campeonato Nacional Universitario de Estados Unidos en 1986, un hecho reconocido y avalado por la Federación de Lucha Norteamericana y que se encuentra registrado en la web oficial del Salón de la Fama de Lucha estadounidense (www.wrestlinghallofame.com).
Luego que sus papeles migratorios estuvieron en regla, la oportunidad había llegado a Asgari y su meta apuntaba justo hacia las Olimpiadas en Seúl 1988, pero su sueño de ser campeón sería opacado nuevamente porque estaba a punto de sucederle un incidente que le cambiaría la vida.
ACUSADO DE TRÁFICO DEDROGAS
El 16 de diciembre de 1987, Ashdesir Zack Asgari, luchador del All American Wrestler fue arrestado por el detective Sánchez por trafico de drogas, junto a 35 mil dólares que estaban en un maletín que encontraron en su vehículo particular.
Este hecho perjudicó totalmente su carrera deportiva y en las puertas de las Olimpiadas, no pudo participar. Nuevamente la medalla olímpica se le escapó de las manos.
El caso por tráfico de drogas fue un tema que quiso olvidar y que mantuvo en secreto a su ingreso a Nicaragua. En declaraciones recientes a un medio escrito nacional, Asgari alegó que no pudo representar a Estados Unidos en las Olimpiadas de 1988 por problemas migratorios, cuando la verdad es que estaba siendo procesado en la Corte Suprema de California.
En declaraciones a LA PRENSA, Asgari aseguró que éste es un tema que no le gusta comentar y prefirió no revelar esa parte de su vida para no recordar malos momentos.
“Fue una trampa que me tendieron los iraníes para que no representara a Estados Unidos. Estaban enojados conmigo por haberlos abandonado. El Gobierno iraní en esa época tenía guerra con este país y como miraron que representaría a su enemigo mandaron a una gente a perjudicarme. Yo nunca compré ni usé drogas, jamás vendí ni trafiqué, todo fue una trampa”, asegura Asgari.
Durante las investigaciones del caso de narcotráfico se encontraron vinculadas terceras personas que declararon en contra del Asgari, y otras que atestiguaron a favor.
Asgari aparecía en los titulares del diario californiano The Daily Titan, donde la periodista Elisa Harder siguió el caso de este hombre durante el proceso en la Corte.
Entre los artículos escritos por esta periodista se encuentran las declaraciones de algunos de los atletas, alumnos de Asgari, donde se expresaban bien de su desempeño como entrenador, pero también Harder escribió reportajes acerca de la posible vinculación de Asgari con el tráfico de drogas.
Luego de un largo proceso judicial, la Corte del Estado de California declaró inocente y libre de toda culpa a Asgari por falta de pruebas, y algunos falsos testimonios de testigos que aseguraron haber acusado al luchador iraní por dinero.
Luego de comprobar estas confesiones, la resolución de la Corte ordenó a la ciudad de Los Ángeles una indemnización de 3.8 millones de dólares para Asgari, por daños y prejuicios.
Fueron tiempos difíciles para este hombre. Una vez más su sueño de ser campeón en Olimpiadas no fue posible.
Aunque la Corte lo declaró inocente, el caso del tráfico de drogas había opacado su carrera y a raíz de ello también era cuestionado por la gran cantidad de dinero que tenía en ese entonces. Ganaba 8 mil dólares al mes como entrenador del team estadounidense por dos años, un total de 96 mil dólares anuales. Fue acusado sin llegar a tribunales por lavado de dinero.
“Yo provengo de una familia media alta, tenía un buen salario en la universidad, además trabajé dos años consecutivos como entrenador oficial para campeonatos universitarios y tenía un trabajo fijo de entrenador de lucha en Fullerton, California. Yo pago mis impuestos allá como los pago aquí en Nicaragua”, afirmó Asgari.
Al verse imposibilitado de los problemas que arrastró el controversial caso de narcotráfico, decidió retirarse del deporte, y comenzó a fungir de lleno como entrenador.
Durante diez años fue adiestrador de lucha libre, incluyendo dos ocasiones con la Selección de Lucha de Estados Unidos.
En 1999 Asgari estaría nuevamente cerca de Nicaragua. Estando en Estados Unidos conoció a Diana Castro, la campeona centroamericana de fisicoculturismo. Luego de varios meses de entablar una buena relación, ambos decidieron casarse.
“Me enamoré de Diana y nos casamos. Decidí venir a Nicaragua a vivir con ella y aquí somos muy felices. Además Diana estuvo muy enferma en Estados Unidos y ella quería vivir en Nicaragua, así que compré mis propiedades y me vine a vivir con mi esposa a este país”, explica Asgari.
NO FUE CAMPEÓN MUNDIAL
Su regreso a Nicaragua fue una oportunidad de vida y de trabajo en la lucha, el deporte que más le apasiona.
Con Freddy Aguilar, en ese entonces secretario, ingresó a la Federación Nicaragüense de Lucha Aficionada, presidida por el primer comisionado Edwin Cordero y Jorge Zelaya.
Ardeshir Asgari empezó a donar equipo deportivo y ayudar económicamente a los atletas y algunas familias necesitadas de Managua. Así que poco a poco se ganó el cariño de los atletas y dirigentes de los clubes de lucha.
La fama de Asgari aumentaba y su nombre aparecía en los diarios nacionales, declarando que amaba este país y que le gustaría representar a Nicaragua en las competencias.
Asgari también hizo públicas las afirmaciones de que fue campeón mundial de lucha en el año de 1986 y 1987 en Budapest.
Sin embargo, los registros oficiales de la página web de Federación Internacional de Lucha (FILA) no confirman las declaraciones de Asgari. En los folios impresos de la revista oficial de FILA del campeonato mundial de lucha en 1986 y 87, Ardeshir Asgari no aparece como campeón mundial.
Además, se le escribió un correo a la Federación Internacional, y ésta contestó clara y brevemente a LA PRENSA, lo siguiente: “Si en los registros de FILA no aparece que el Sr. Ardeshir Zack Asgari es campeón mundial en estos años, entonces nunca fue campeón mundial de lucha”.
Respecto a esto, Asgari explica que él no sale registrado como campeón porque para esos años tuvo problemas fuertes con la FILA, que lo descalificaron y le quitaron el trofeo.
¿Cuál fue el problema?, Asgari no quiso hablar del tema y se limitó a decir que no lo dirá, sino luego que represente a Nicaragua en la Olimpiadas del 2008.
“Yo tuve un problema serio con la FILA, ellos estaban influenciados por los iraníes y me quitaron de las manos el campeonato del mundo. Por ahora no quiero hablar de esta situación porque podría perjudicarme, además el que sabe la verdad de todo esto es Freddy Aguilar”, explicó Asgari.
LA PRENSA conversó con Aguilar y declaró que Asgari tuvo un incidente con la Federación, pero que no era tan grave como para quitarle el campeonato mundial, si es que alguna vez lo peleó.
“En los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se realizaron en El Salvador, yo le quería presentar al vicepresidente de la FILA, pero él se negó diciendo que no, debido a que tuvo conflictos con la Federación porque en un campeonato mundial, golpeó a uno de sus compañeros y lo sancionaron por ese suceso. Sin embargo, esa sanción no pudo implicar quitarle el título, si es que algún día lo tuvo”, afirma Aguilar.
EN BUSCA DE UN VIEJO SUEÑO
Luego de conflictos con los principales dirigentes de la lucha pinolera, Cordero y Zelaya, Ardeshir Zack Asgari se convirtió en pocos años en el presidente de la Federación Nicaragüense de Lucha Aficionada. Él asegura que nunca pidió ser presidente, que fueron los atletas quienes le pidieron ser el nuevo dirigente de la Fenila.
“Ellos vinieron a mi casa a pedirme que fuera el presidente de lucha y yo les dije que lo iba a pensar, luego de consultarlo con mi esposa, aceptamos porque ellos necesitan de alguien que sepa de lucha y los ayude”, explicó Asgari.
Por otra parte, el dirigente de origen iraní afirma que el sueño que lo llevaría a la cúspide de su carrera deportiva sería participar en unas Olimpiadas, una meta que ha perseguido durante años. Primero lo intentó con Irán, luego con Estados Unidos y ahora que está nacionalizado piensa representar a Nicaragua en los Juegos Panamericanos y las Olimpiadas del 2008.
“Es una meta, a todo atleta le encantaría estar en una Olimpiada y ahora mi propósito es llegar a ganar una medalla olímpica”, afirmó. La tarea está difícil para Asgari, con 44 años debe en primer lugar clasificar a los Panamericanos y luego clasificarse a las Olimpiadas.
El rompecabezas que ha sido la vida de Asgari parece al fin camino a unirse. Un luchador que ayuda a las personas y se gana respeto y cariño, que tiene sed de ser campeón olímpico, ahora se convierte en el nuevo presidente de la Fenila y con ese cargo ya tiene esas posibilidades.
Pero en esta historia, el fin, apenas comienza. Veremos cómo trabaja Asgari con la Federación de Lucha y si de milagro, por fin encuentra los dos trofeos de campeón mundial que se le perdieron de la vitrina de galardones deportivos.