Los pocos recursos que se asignan al área de Salud, así como el crecimiento de la población han provocado que la demanda sobrepase la capacidad del hospital de León.
El Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales (HEODRA) cuenta con un presupuesto anual de un millón cien mil córdobas, de los cuales el 70 por ciento se destina a pago de personal.
El doctor Ricardo Cuadra, director de ese centro, reconoce que la ciudad necesita un nuevo hospital para poder dar respuesta a la demanda de la población.
Ese hospital se creó con una capacidad de 400 camas y en la actualidad la demanda es superior. “La demanda es inmensa, sobrepasa la capacidad instalada por diferentes motivos, porque (el hospital) tiene más tecnología, tiene a los especialistas”, dice Cuadra.
Una de las dificultades que detectan las autoridades del hospital es el cierre temprano de los centros de salud, por lo que la población recurre al área de emergencias del HEODRA en busca de solución a sus malestares.
NECESIDADES
Esta semana llegaron autoridades del Ministerio de Salud central, a quienes se les dio a conocer las necesidades básicas del HEODRA.
La contratación de unas 70 enfermeras, personal y limpieza, forman parte de las prioridades del hospital.
En el caso de los servicios de atención, el doctor Cuadra refirió que las áreas de neonatología, emergencias y cuidados intensivos son las que necesitan ser inyectadas con nueva inversión.
Aunque en la actualidad una de las necesidades más sentidas para los trabajadores y pacientes es la falta de ascensores.
Desde el 31 de diciembre se comenzó el trabajo de instalación de los nuevos ascensores y hasta la fecha no han terminado de colocarlos.
Zayda Mendoza, jefa de planta del departamento de cocina, comentó que para el personal de esa área ha resultado cansado estar subiendo hasta el cuarto piso cargando ollas de comida, para garantizar la alimentación de los pacientes.
El centro también requiere de una fumigación porque las cucarachas abundan en el HEODRA. Se presume que esta situación de insalubridad ha sido ocasionada porque los familiares de los pacientes no botan los desperdicios de comida en los recipientes adecuados.