Los sanrafaelinos conmemoraron ayer el 17 aniversario del deceso del siervo de Dios, fraile Odorico D`Andrea y la fe de los creyentes se puso en manifiesto al adornar sus casas con la imagen del franciscano y colmar con su presencia la iglesia y las calles de este pueblo.
Durante la misa celebrada por el Obispo de Jinotega, Monseñor Carlos Enrique Herrera y el clero de la Diócesis, la Iglesia resultó pequeña ante la multitud que llegó de todas partes del país en busca de una petición especial de sanación o cumplir una penitencia en compensación a algún favor recibido por la intercesión del franciscano, considerado un santo, al que atribuyen muchos milagros.
FAMA SE EXTIENDE
Entre los devotos encontramos a Cristina Herrera, de 89 años, originaria de Condega, quien por primera vez llegó acompañada de su hija y de un grupo de 40 personas para participar de la misa y la procesión.
Asombrada por los testimonios de sanación y la fama del padre Odorico, Cristina también dijo haber llegado en busca de un milagro, porque desde hace muchos años padece de artritis, enfermedad que ha hecho de su vida un martirio.
PROMESANTES DESCALZOS Y VENDADOS
Igual que esa señora, otros que ya han recibido algún favor del padre Odorico caminaron descalzos y vendados, como penitencia y en agradecimiento. Después de participar en la misa, recorrieron las calles en procesión llevando la imagen del sacerdote hasta la capilla El Tepeyac, cuyo templo fue edificado por el fraile durante los 36 años que estuvo al servicio de la comunidad de San Rafael del Norte.
María Pérez, originaria de la comunidad El Yanque Número Uno, fue una de las que dio testimonio del milagro de sanación que recibió su hijo. Carlos Andrés, de 17 años, según María, nació con problemas para caminar, pero hace cuatro años lo puede hacer agarrado de un bordón. “Yo sé que fue gracias a la intercesión del padre Odorico que mi hijo puede caminar”, sostuvo la humilde mujer.
Según María, los médicos le dijeron que su hijo no caminaría nunca, pero un día, después de tanto sufrimiento, se arrodilló implorando al padre Odorico para que intercediera ante el Señor y que su hijo lograra caminar.
“Hace cinco años él no podía caminar, hasta que uno de mis hijos vino a la misa para esta fecha junto conmigo a pedirle al padre Odorico que si nos concedía el milagro los tres vendríamos el próximo año a la misa”.
“Eso fue a las 8:00 a.m., cuando eran las 10:00, este niño estaba agarrando una raja de leña que tenía en la cocina y empezó a caminar”, aseguró María.