En su discurso del 28 de febrero ante la delegación del Consejo de Empresarios de América Latina (CEAL), Ortega señaló que durante los últimos 16 años, Nicaragua ha experimentado “con una fórmula que se conoce… como neoliberalismo, donde se suponía que combatiéndose la inflación, controlándose el gasto público, y garantizando un crecimiento, esto generaba automáticamente un filtro (sic) de recurso hacia la población, que se reproducía en empleo, en salud, en educación, en vivienda”.
Según Ortega, “han pasado 16 años… y los resultados son un crecimiento de la pobreza, un crecimiento de la extrema pobreza, del desempleo… del fracaso de las fórmulas que se nos han impuesto en estos 16 años”.
Estas aseveraciones muestran que Ortega está mal informado o, lo que es peor, tergiversa los hechos para engañar al pueblo. El llamado modelo neoliberal ha reducido la pobreza y el desempleo, y ha mejorado la distribución de ingreso en Nicaragua.
Consideremos el desempleo. Según estadísticas del Banco Central, la economía nicaragüense generó 957,600 empleos entre 1990 y 2005 (106 mil entre noviembre del 2004 y noviembre del 2005). Lo que Daniel llama el modelo neoliberal, por lo tanto, generó cerca de 64,000 empleos anualmente y redujo el desempleo de 7.6 por ciento a 5.6 por ciento.
La pobreza, al igual que el desempleo, también ha bajado. La primera medición se hizo en 1993, tres años después de que Ortega dejara el poder. La pobreza extrema se midió en 19.4 por ciento y la pobreza general en 50.3 por ciento. Para 2005 la primera se había reducido a 14.9 por ciento y la pobreza general a 46.2 por ciento. Durante estos años la distribución del ingreso también se mejoró. De hecho, según un estudio comparativo del Banco Mundial, Nicaragua fue el único país en América Latina en el cual el crecimiento económico benefició a toda la población y en especial a los pobres.
¿Y Venezuela, la vanguardia del neosocialismo? Según ese mismo estudio del Banco Mundial, Venezuela fue el único país en toda América Latina donde la pobreza aumentó y en el cual tanto ricos como pobres sufrieron un desmejoramiento en sus niveles de vida.
Es preocupante que Ortega esté mal informado. Las estadísticas están disponibles en el Banco Central y en el antiguo INEC, ahora INIDE. Le insto a Ortega a que se informe para que tome decisiones en base a información correcta.
No necesitamos cambiar de rumbo sino profundizar las reformas que se han hecho en los últimos 16 años. Sería un error socavar las bases del modesto crecimiento económico que Nicaragua ha experimentado, así como también sería un error imitar las políticas que tanto han empobrecido a la Venezuela de Chávez.
Creo que hasta Ortega está de acuerdo en que necesitamos controlar el gasto público, mantener la estabilidad macroeconómica y estimular el crecimiento económico. No podemos reducir la pobreza a punta de redistribución, es decir quitándole a los ricos y dándole a los pobres. Un cálculo sencillo nos dice por qué. En 2005 el ingreso per cápita anual fue de unos US$954, o sea US$2.62 diarios. Si el ingreso estuviera repartido por igual entre toda la población, todos tendríamos que vivir con US$2.62 diarios, apenas superando el nivel de pobreza. Para salir de la pobreza, necesitamos producir más, lo que a su vez requiere mejorar la educación, mejorar los servicios de salud, mejorar las carreteras y garantizar una oferta de energía, como Ortega lo ha prometido. En vez de estar atacando al fantasma neoliberal, Ortega debería dedicar su tiempo a estudiar las políticas de los países exitosos y a resolver los problemas básicos de salud, educación, agua, energía e infraestructura. De otra manera Ortega corre el riesgo de condenar a los 2.4 millones de nicaragüenses que viven en la pobreza a vivir en la pobreza permanentemente.