El municipio San Juan de Nicaragua, el menos poblado, el más pequeño y más incomunicado del país, está al borde de una verdadera hambruna, provocada por la reducción del caudal navegable del río San Juan, que ya no permite el paso de embarcaciones de carga y tiene a la población sin la mayoría de los alimentos que necesitan, sobre todo en las comunidades localizadas en las montañas, según declaró el vicealcalde de ese municipio, Juan José Zambrana.
Como todos los años, para la época de verano el río San Juan reduce su caudal durante todo su recorrido, sin embargo, en los últimos 33 kilómetros, en el tramo entre el delta del río Colorado y un brazo formado por el San Juan, la situación ha empeorado porque el nivel ha bajado más de lo normal, poniendo en riesgo el abastecimiento.
En el delta del Colorado, casi el 90 por ciento de las aguas se internan en territorio costarricense y desembocan en el mar Caribe; mientras el río San Juan se convierte en un pequeño y lento riachuelo que no permite la navegación de lanchas de carga. Hay puntos en los que el caudal no sobrepasa los cincuenta centímetros.
El vicealcalde explicó que este verano la situación está más crítica de lo normal, pues hasta las lanchas de pasajeros tienen dificultad para llegar a San Juan de Nicaragua. En algunos tramos los pasajeros se tienen que bajar de la embarcación para empujar la lancha, se está haciendo la travesía de 199 kilómetros entre San Carlos y ese municipio en 15 y hasta en 16 horas, cuando lo normal es en nueve o diez horas con el río lleno.
“Estamos pasando serios problemas, hay comunidades que ya están en una verdadera hambruna, hay niños en peligro, sobre todo en las comunidades Cangrejera, Río Indio y Zapotal, donde viven aproximadamente unas cincuenta familias que no tienen nada que comer, nos preocupan sobre todo unos 50 niños de esas comunidades que están en peligro por la falta de comida. El río (San Juan) es por donde entran nuestros alimentos y los comerciantes nicas ya no quieren venir porque se les dificulta la llegada. Costa Rica es quien nos está manteniendo, pero todo se encarece, pronto esto se pondrá peor”, advirtió el vicealcalde.
Aseguró que ya no hay granos básicos, no tienen productos perecederos y los pocos productos que quedan en el pequeño comercio local están caros y pocas personas pueden comprarlos.
“No tenemos frijoles, arroz ni aceite, lo poco que queda está muy caro, un kilo de arroz cuesta 440 colones (casi 20 córdobas, según el cambio de esa moneda en el municipio), el kilo de frijoles anda por los 300 colones y el aceite cuesta 850 colones (cerca de 40 córdobas) y lo peor es que las personas que quieren sobrevivir tratando de pescar no pueden comprar gasolina porque la que se halla es llevada desde Costa Rica y el galón cuesta 120 córdobas. “¿Quién va a poder comprarla?, estamos muy preocupados”, se lamentó el funcionario.
Llamó la atención sobre el hecho de que aún falta el mes más crítico del verano que es abril, por tal razón llamó la atención al Gobierno central para que vuelva sus ojos hacia este municipio y haga algo para resolver la crisis y evitar que se empeore.
“Llamamos al Gobierno a que nos ayude, hay gente en las comunidades que no tiene qué comer y necesita alimentos; necesitamos que inviertan aquí, que se generen fuentes de trabajo y, sobre todo, que por fin draguen este río (San Juan) porque sólo así vamos a dejar de tener este martirio todos los años”, dijo.
Leyes ambientales los castigan
El vicealcalde Zambrana criticó que se le apliquen a su municipio las leyes de veda, porque eso los hunde aún más en la miseria, pues no les permite reparar sus casas con madera, no pueden cazar para sobrevivir y no pueden practicar la agricultura y la ganadería debido a que están en un territorio protegido por la ley.
“Nos están matando con las leyes de veda, eso no se debería aplicar a nosotros porque sí somos conservacionistas, nadie cuida mejor que nosotros los recursos naturales. No se nos permite cultivar granos, no nos dejan cazar para alimentarnos y tampoco podemos aprovechar madera para reparar nuestras casas, eso es un castigo que no nos merecemos, pedimos que se revisen esas leyes de veda porque si no, cómo vamos a sobrevivir con tantas prohibiciones. Estamos viviendo por gracia de Dios, todos los hombres de este municipio se están yendo para Costa Rica para trabajar y ayudar a sus familias”, afirmó.
En Managua, voceros del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena) señalaron que las autoridades están anuentes a revisar la ley.
Por su parte, Johnny Chamorro, habitante de San Juan de Nicaragua y quien se dedica a la pesca, dijo que la situación está muy difícil, sobre todo para los campesinos que no pueden desarrollar sus actividades agrícolas.
El ex presidente ejecutivo de la Empresa Portuaria Nacional (EPN), Alejandro Fiallos, indicó que no iniciaron el dragado en el río San Juan porque las empresas que estaban interesadas en ejecutarlo no presentaron ofertas concretas.
“Había una empresa belga y otra holandesa (cuyo nombre no especificó) que querían hacer el dragado, pero no lograron financiamiento para ejecutarlo entonces eso allí quedó”, aclaró.
Fiallos dijo que entregó al nuevo titular de la EPN, Virgilio Silva, los estudios de impacto ambiental.
Agregó que el dragado implica una inversión que oscila entre 10 y 13 millones de dólares.