La fama de santidad de Odorico D’Andrea ha trascendido fronteras y eso ha permitido que el pueblecito de San Rafael del Norte haya salido del anonimato, cuentan sus pobladores.
Para el también sacerdote franciscano César Flores, párroco de la iglesia de San Rafael, haber conocido al padre Odorico es como haber visto un eclipse, algo fenomenal que le dejó marcada su vida.
“Lo vi sólo una vez y fue suficiente, me dejó marcada su sencillez, su humildad, su actitud de escucha; no era corriente ver esa actitud en un sacerdote, él era fantástico”, dijo.
Hace casi un año comenzaron a ampliar la capilla de El Tepeyac, adonde fueron trasladados los restos del franciscano para depositarlos en un sarcófago, en octubre pasado.
Esa construcción ha sido considerada necesaria, o como requisito para comenzar el proceso largo del trámite de canonización. Sin embargo, hasta el momento la obra muestra un avance del 80 por ciento.
A cinco meses de la exhumación del cuerpo, encontrado íntegro, el sepulcro de Odorico en la capilla de El Tepeyac es un sitio muy visitado porque inspira espiritualidad y paz, afirman los sanrafaelinos.
Según el padre César Flores, el Vaticano no ha respondido a la petición del vicepostulador fray Damián Muratori, quien promueve la causa de beatificación del padre Odorico.
“Aún no han dado un veredicto final, si se acepta o no el proceso, y el proceso se encuentra en un estado de espera, estudio, lectura e información que llevará a los procuradores a examinar la causa”, explicó.
Mientras eso ocurre, la comunidad parroquial de San Rafael del Norte sigue promoviendo y trabajando para que la figura del sacerdote sea más conocida.
Reveló que desde la exhumación del cuerpo han surgido nuevos testimonios de personas que aseguran haber recibido algún favor o milagro del hoy considerado Santo.
“Después de la exhumación ha venido creciendo la cantidad de visitantes, así como los milagros, pues hemos estado recibiendo más solicitudes y oraciones de intercesiones que han aumentado la fe de la gente”, aseguró el sacerdote Flores.
PROCESO DE SANTIDAD
Han pasado 17 años desde la desaparición física del sacerdote franciscano Odorico D’Andrea, quien consagró 36 años al servicio del pueblo de San Rafael del Norte, en el departamento de Jinotega, donde sus huellas siguen frescas.
Su exhumación fue necesaria en el proceso de santidad que se le lleva desde hace cuatro años. Está en la etapa de siervo de Dios, la primera de un largo camino que, según el reverendo Luca de Rosa, “es un acto que quizás ninguna de las actuales generaciones pueda ver, ya que es de muchos años”.
Luca de Rosa pertenece a la congregación de la Causa de los Santos y llegó a San Rafael para llevar desde allí al Vaticano documentos que cuentan historias de testigos que dieron fe de la vida llena de virtudes del franciscano.
Odorico D’Andrea nació el 5 de marzo de 1916 en Montorio al Vamano (Teramo, Italia) y murió con fama de santidad el 22 de marzo de 1990.
Para los católicos de este poblado, la fe se ha acentuado desde que se enteraron del proceso de beatificación del padre Odorico, a quien siempre han considerado un Santo.
San Rafael del Norte, a 22 kilómetros al norte de la ciudad de Jinotega, recibe hoy a centenares de creyentes de todo el país para celebrar un aniversario más de la partida del sacerdote.
El 22 de marzo ya es una fecha de tradición religiosa que congrega a los sanrafaelinos y a otros feligreses en una misa campal en acción de gracias.
Los restos del sacerdote franciscano fueron exhumados el 17 de octubre pasado y depositados en un sarcófago en un santuario en el cerro El Tepeyac, junto al poblado al que dedicó buena parte de su vida como pastor.
FESTIVAL DE CANCIONES
El profesor Alberto Rivera Monzón, vocero del comité de amigos del Padre Odorico D’Andrea, informó que la conmemoración empezó el domingo 18 de marzo y concluye hoy con diversas actividades, desde las primeras horas de la mañana con una diana acompañada por la banda musical de San Rafael del Norte.
La ceremonia más importante está programada para las 10 de la mañana, cuando se celebrará la misa campal en el campo de beisbol, en el mismo lugar donde fue celebrada la misa de acción de gracias de la exhumación.
También habrá actividades deportivas y un festival de canciones inspiradas en la memoria del sacerdote franciscano.
Quienes conocieron a Odorico D’Andrea no se cansan de divulgar sus cualidades de humildad que distinguieron la vida del sacerdote.
Alberto Rivera Monzón, uno de sus fieles creyentes, testifica que era un guía, un maestro, entregado al quehacer humanitario y al progreso de San Rafael. Le atribuyen obras como escuelas, centros de salud, carreteras e iglesias.
Para Rivera Monzón haber encontrado el cuerpo de Odorico “incorrupto” al momento de su exhumación en octubre del 2006, no es la única causa o motivo para calificarlo como un Santo.
“Independiente de cómo se hubiera encontrado su cuerpo, si este hubiera sido sólo sus huesitos o cenizas, para quienes lo conocimos ya es un Santo y las generaciones nuevas logran percibir lo que él fue por los testimonios de los padres y demás familiares”, afirma Rivera Monzón.