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Cartas al Director

Voluntad

“A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es voluntad”.

(Víctor Hugo, novelista francés, 1802-1885).

Tercera edad

En este escrito deseo comentar sobre el abandono que la sociedad y el Gobierno hacen con las personas de la tercera edad, quienes no tienen en muchos casos dónde ir, un hogar para refugiarse, una persona que les ayude a alimentarse, ir a un médico en caso de enfermarse o comprar medicinas para buscar una cura, ya no se diga un tratamiento prolongado en caso de ser una enfermedad grave.

Los asilos donde funciona un hogar sustituto bajo el cuidado por lo general de monjas o religiosas cristianas, no son suficientes ni en cantidad ni en recursos para guarecer y ayudar a estas personas que en la etapa final de su vida se ven totalmente solas y desamparadas. Para colmo, ningún Presidente de la República ni la Asamblea Nacional les han asignado mayor presupuesto para mantener estos asilos e incluso cuando las religiosas salen a pedir ayuda en nombre de ellos a las instituciones del Estado estas son muy maltratadas por los funcionarios de gobierno, no les ofrecen ningún respaldo y hasta las tratan de ladronas, como si ellos nunca van a llegar a esa etapa de su vida y seguro van a necesitar mucho de lo que hoy niegan.

Es imprescindible hacer conciencia que el gasto social no es dinero lanzado a la basura como creen los diputados y funcionarios del gobierno sino que es dinero destinado a seres humanos que ya dieron todo por su país y merecen respeto, consideración y cuidado especial. Se lo ganaron y es un deber ineludible del Estado apoyar a los ancianos marginados y desprotegidos sin excepciones ni exclusiones de ninguna clase. El dinero existe, lo que no existe es la voluntad de ayudar de quienes tienen el llamado, el poder y deber de hacerlo. Que los políticos y el Gobierno dejen de ser tan insensibles, puesto que el daño que causen hoy lo sufrirán ellos tres veces más en el futuro.

Marlon José Navarrete Espinoza

Columnistas

Soy un asiduo lector de las páginas de Opinión y he seguido muy de cerca desde hace muchos años los escritos de Sergio Ramírez Mercado, Bayardo Quinto Núñez, León Núñez, la columna mitológica de Luis Sánchez Sancho, la columna de Fabián Medina, Alejandro Serrano Caldera y otros colaboradores de LA PRENSA. Todos estos escritores tienen su mérito por el esfuerzo que hacen para ir construyendo el futuro.

He señalado a estos autores porque tienen una forma de escribir y una filosofía interesante, aunque no esté descalificado a los otros colaboradores, pero uno puede seleccionar a sus escritores de preferencia.

Felicito a LA PRENSA por tener escritores con tanto prestigio nacional e internacional, escritores excelentes que enseñan, educan y reeducan e instruyen al lector.

El pueblo y el mundo lector, eso es exactamente lo que necesita, escritores que sean realistas y no ficcionarios o inventores, porque de lo que se trata es de que el lector quede satisfecho con una buena opinión, que se le aclare, ilustre, oriente y que no lo desoriente.

Felicito a tan prestigiado Diario LA PRENSA por tener escritores de la estatura profesional, literaria de los que he mencionado, si obviar que todos son excelentes escritores.

Jacinto Prado

Licenciado en Administración

Historia mejorada

La actitud nunca cambiante del señor Presidente, con sus arranques de tinte totalitario y “achavizados”, es tan alienante que podría resultar siendo su peor enemigo, tirando con ello al trasto el trabajo realizado por la poetisa Murillo previo a la campaña y durante ella.

Para ejemplificar se puede usar el caso de los liberales del PLC y los de la facción ALN, quienes motivados por las movidas políticas del Presidente han iniciado pláticas con la finalidad de encontrar puntos que permitan el reencuentro de ambos sectores.

Por otro lado y con derecho a ser tomado en cuenta, vemos el mismo panorama con el Partido Conservador que realizó buen trabajo durante la recién pasada campaña electoral, logrando una cantidad decente de diputaciones; siendo la más productiva desde 1990 cuando se fueron en alianza con la UNO en la que obtuvieron 12 escaños.

Desde esos años la ciudadanía no había visto tanto esfuerzo para lograr la unificación de las diferentes facciones del Partido Conservador como ahora. Probablemente entiendan sus líderes que solamente la presencia monolítica de sus fuerzas integradas en la ALN podrán enfrentársele al monstruo bicéfalo llamado pacto.

Las actividades unificadoras realizadas por el partido verde abren una ventana en el firmamento político nicaragüense ya malogrado por los desmanes y actitudes insensibles de los postreros gobiernos. El nicaragüense quiere y demanda un cambio de personas y de programas. Este joven y a la vez antiguo partido pudiera tener la respuesta.

Los viejos caudillos que permearon sus filas por años han sido confinados a descansar en el ataúd de la historia, mientras que los que aún permanecen aceptan su lugar en la vitrina de los recuerdos como meros observadores cediendo el paso a la sangre joven.

Quizá sea esta nueva clase la llamada a traer al país una vez más la transparencia y eficacia del período más estable de nuestra historia política, según lo afirmaron políticos liberales de la época.

Todo esto deberá tendrá que ser en una versión actualizada y mejorada.

Sergio Corazaín h.

Afecto tico-nica

Felicito efusivamente al señor Alberto Alemán, editor de la sección de Internacionales de este prestigioso Diario y de la columna semanal Golpes en la Mesa de la cual soy asiduo lector, en esta ocasión por su artículo titulado “Una relación a la deriva”, concerniente a los afectos bilaterales existentes y que “deberían” existir entre las vecinas y siempre hermanas repúblicas de Nicaragua y Costa Rica.

Me parece muy acertado su comentario en relación al manejo de los cargos diplomáticos, efectuados por la vía política y no por el deber de la carrera de servicio exterior. Comparto igualmente el sentimiento de muchos compatriotas costarricenses que radicamos en este bello país, así como de muchos hermanos nicaragüenses en Costa Rica, en el discernimiento por el inadecuado trato que recibimos al visitar las dependencias diplomáticas en ambos países.

Además, es importante recalcar el señalamiento que hace el autor en cuanto a la falta de iniciativa de parte de las instancias gubernamentales de ambas naciones, por entablar serias y beneficiosas conversaciones en apoyo de muchos sectores especialmente en temas de inmigración y políticas económicas, con el fin de buscar la reciprocidad basada en la cooperación efectiva, primordialmente en el hecho de ser por excelencia grandes socios comerciales.

Definitivamente ambos países pueden aprender el uno del otro partiendo de sus experiencias y la visión que como naciones similares compartimos en la búsqueda del desarrollo y la estabilidad social de sus habitantes.

Es necesario crear conciencia en ambas sociedades sobre la importancia que debe existir en la práctica positiva de las relaciones bilaterales “tico-nicas” , con el propósito de fomentar la solidaridad entre los pueblos de cara a los desafíos y nuevos retos que se avecinan, producto de los efectos de la globalización y la apertura de nuevos mercados.

Espero igualmente que los futuros fallos en las disputas legales en La Haya y la CIDH no empañen el enorme orgullo que la historia ha dictado para ambas patrias y heredado de nuestros ascendientes a través del tiempo, bajo el lema perennemente unísono: Ticos y Nicas Siempre Hermanos.

Mario Cruz Apéstegui.

Costarricense radicado en Managua, Nicaragua.

Excelente atención

El jueves 8 de marzo corriente, a las 12 y 30 minutos del día, fui llevado al hospital Amistad Japón-Nicaragua con temperatura de 40 grados y una presión arterial de 80/50. Cinco minutos después era ingresado a Sala de Emergencia, y el médico de turno que revisó los resultados de los exámenes clínicos que llevé diagnosticó una probable neumonía y de inmediato ordenó el tratamiento adecuado suero y medicamentos, repitieron todos los exámenes de laboratorio y tomaron una placa de tórax.

Me llevaron en silla de ruedas al laboratorio y rayos X, y fui alojado en Sala de Observación, a la espera del resultado del tratamiento y de los nuevos exámenes. A las 7:30 minutos de la noche recibí la visita del supervisor clínico, doctor Manuel Urcuyo, acompañado de la doctora Gutiérrez, quien leyó todos los documentos del expediente, me examinaron físicamente y me hicieron preguntas, y encontraron que la presión arterial había subido a 110/70.

El supervisor confirmó el diagnóstico inicial, que era neumonía, y me dijo que tenía congestionado el pulmón derecho. El doctor Urcuyo me preguntó que si quería regresar a casa y le contesté que sí, pero me advirtió que sólo con la condición de seguir al pie de la letra el tratamiento que me indicarían. Al día siguiente, ya estando en casa, amanecí sin temperatura y he evolucionado admirablemente.

Hago público este reconocimiento al hospital Amistad Japón-Nicaragua por los servicios recibidos y la única crítica es para Enacal, porque mantiene paralizados los servicios higiénicos por falta de agua.

Fernando A. Malespín Ferreti

Granada

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