Los problemas ambientales como el despale indiscriminado, la contaminación por desechos sólidos, la sequía y la sobreexplotación de sus aguas, no son las únicas amenazas que enfrenta el lago artificial Apanás, en Jinotega.
Según biólogos consultados por LA PRENSA, estos factores permitieron el crecimiento de una plaga o maleza acuática llamada lechuguilla o lirio acuático, que hoy cubre las orillas de los 54.15 kilómetros cuadrados de superficie de este espejo de agua.
Para el holandés Edwin Smit, especialista en control biológico, residente en Costa Rica, la lechuguilla o lechuguín que se observa sobre el lago es un peligro, porque su crecimiento y desarrollo se multiplica de forma acelerada.
Smit fue consultado por René Escoto, coordinador de la Asociación para el desarrollo Rural de Jinotega (Asoderji), organización interesada en un proyecto de control de esta maleza en el lago.
El experto europeo dijo que de acuerdo a investigaciones realizadas en este tema, en sólo diez meses una planta madre reproduce 438 plantitas, por lo que en la mayoría de los cuerpos acuáticos donde existe lechuguilla o lirio acuático, se puede observar una elevada contaminación del agua.
Apanás, junto al lago Asturias y el río Viejo, son los principales afluentes hídricos que alimentan a Hidrogesa, la principal hidroeléctrica del país, construida hace 42 años y que hoy representa el 23 por ciento de la capacidad de generación eléctrica instalada en el país.
Según el especialista, existen varios métodos para el control de esta maleza, ya sea a través de control mecánico, químico o biológico.
En la actualidad, Hidrogesa emplea el método manual (mano de obra que consiste en la extracción y almacenamiento de la planta para su incineración) pero esto lo hace únicamente sobre la ribera del canal donde están las turbinas.
Estas plantas son retiradas para evitar que se enreden en las turbinas por donde debe pasar el agua limpia para la generación de energía.
factores de riesgo
María Teresa Centeno, coordinadora de la Secretaría Ambiental de la Alcaldía, especialista en biología y ecología, reconoce que muchos son los factores para que el lago tenga mayor cantidad de sedimentación, sin precisar qué cantidad, debido a que no tienen ningún estudio al respecto.
Reconoció que desde que existe el lago, también existe la lechuguilla, conocida científicamente como Echornia spp, la que provoca evapotranspiración (evaporación acelerada) especialmente cuando hay mayor intensidad del sol, es decir, en el verano, cuando la planta consume mayor cantidad de agua.
Aunque dijo que lo que está ayudando a que prolifere la planta acuática es el grado de contaminación que tiene el lago, porque esto le sirve de sustrato a la misma planta.
Aclaró que la sedimentación se viene dando como producto de los despales, el abuso con los plaguicidas y por el exceso de aguas negras en el lago.
Estas aguas caen de la ciudad de Jinotega desde que se inauguró el lago. Hasta el 2002 dichas aguas eran llevadas al lago.
A partir de ese año se comenzaron a tratar las aguas con el proyecto de agua potable y alcantarillado sanitario que incluyó la construcción de tres lagunas de oxidación, y las aguas, aunque siguen cayendo al lago, lo hacen con menos contaminación.
PREOCUPACIÓN SE EXPANDE
Tras el SOS que lanzaron las autoridades por el peligro que corre el lago, personas como René Escoto, presidente de Asoderji, están preocupadas. Escoto comenzó a elaborar el perfil de un proyecto sobre el control biológico de la lechuguilla del lago. La idea de Escoto es exterminar la plaga vía control biológico, para que una vez que esté listo, el proyecto será presentado a Hidrogesa.
La empresa deberá hacer uso del uno por ciento de sus utilidades para mejorar el entorno, según lo que se aprobó por la Asamblea Nacional en 2005.
Escoto comparte con los especialistas el daño que está provocando la lechuguilla, ya que las raíces de esta planta son profundas y se extienden como enredaderas, lo que ha provocado el ahogamiento de algunas personas que han perecido en el lago.
Por su parte, Centeno no sólo le achaca a la lechuguilla la contaminación del lago, sino a los despales en las montañas del río Tuma, a esto le suma la pulpa del café que ha ayudado a la fermentación de las aguas.
Centeno también lo atribuye al agua que utilizan los agricultores para regar sus cultivos, aunque no existe un registro exacto de la cantidad de productores que utilizan agua para el riego de sembradíos, pero para esta funcionaria la misma sedimentación está provocando que las aguas adquieran un aspecto turbio y pierdan productividad vegetal y animal, por lo que los peces tienen que buscar agua clara y donde haya menos contaminación.
“Es difícil contabilizar cuánta agua se extrae de Apanás para el riego, pero sí te puedo decir que estos productores prácticamente inundan sus campos con el agua del lago, y donde se va secando van sembrando más hortalizas”, comentó.
Desde la construcción del embalse para la creación de Apanás, se delimitó que el Estado sería dueño de 957 metros de tierras, tomando como punto de inicio la costa del lago.
La funcionaria opinó que se debería establecer una ley que regule lo que denominó el “uso indiscriminado del agua del lago, porque tampoco se puede simplemente impedir por medios coercitivos que los productores dejen de usar el agua para el riego de sus cultivos”.
Origen de la lechuguilla
En la superficie de sus hojas, la lechuguilla tiene pequeños vellos que son parte de su autodefensa, ya que le sirven para su evapotranspiración. La planta es familia de las gramíneas, según María Teresa Centeno.
Además, se le conoce de diversas formas, como flor de guachinango, pato, aguapé, malangueta, lechuguín, cucharilla, jacinto, ninfa y lirio acuático.
Es común ver esta planta en ríos, lagos, represas y otros cuerpos superficiales de agua. Sus orígenes están en América del Sur, desde el río Amazonas, desde donde se extiende hasta América del Norte.
Además, tiene presencia en África, Japón, China e India.