Martes, 19 de febrero. Guatemala. Tres diputados salvadoreños ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen) y un policía guatemalteco que les acompañaba son asesinados cerca de Ciudad de Guatemala. La Policía Nacional Civil investiga y detiene a cuatro oficiales que, el 22 febrero, son igualmente “eliminados” en una cárcel de máxima seguridad. Se habla de narcotráfico y crimen organizado.
Dos días después la diputada panameña ante el Parlacen, Mayín Correa, propone que la sede se traslade a Panamá, ya que el resto de países de la región son inseguros.
Sin embargo, el 27 de febrero el diputado sandinista ante el Parlacen, Jacinto Suárez, sale al paso de la propuesta de Correa y dice que el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, ha puesto a la orden el edificio donde funcionó la Casa Presidencial del Gobierno anterior, para que sesionen mientras se aclaran los hechos.
Agradeciendo la oferta de Ortega, la junta directiva y algunos diputados del Parlacen sesionan en Managua. Se rumora el traslado de sede a Nicaragua, pero los parlamentarios dicen estar en “compás de espera”.
SEDE POR TRATADO
Desde sus inicios en 1986, el Tratado Constitutivo del Parlacen estableció que su sede sería Guatemala, y por lo tanto cualquier cambio que se disponga obligaría a reformar el tratado.
Otros organismos regionales han establecido su sede en distintos países del istmo. El Sistema de Integración Centroamericana (SICA) en El Salvador, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) en Honduras y la Corte Centroamericana de Justicia en Nicaragua.
Debido a que aún no se ha especificado bajo qué condiciones sería dada la ex casa presidencial, el diputado ante la Asamblea Nacional nicaragüense, Francisco Aguirre Sacasa, explica que ese edificio “es un bien del Estado, y un cambio de esa naturaleza tendría que hacerse a través de un tratado o un acuerdo entre la República de Nicaragua como anfitrión y los países miembros del Parlacen”.
En el caso de que el traslado de la sede ocasionara gastos al Estado, la Asamblea Nacional de Nicaragua tendría que discutirlo y aprobarlo. Cabe señalar que el edificio presidencial está valorado en aproximadamente 10 millones de dólares.
“Si la instalación se da en préstamo, es el Presidente (a través de decreto) quien lo aprobaría, y si la da en donación al Parlacen, tiene que ser a través de la Asamblea Nacional”, dice el diputado nicaragüense ante el Parlacen, Eliseo Núñez Morales.
Sin embargo, el analista político Carlos Tünnermann opina que eso no le convendría a Guatemala. “Dañaría la imagen de Guatemala de una manera muy grande. Guatemala también tiene un turismo importante, y no creo que el Gobierno acepte, porque sería aceptar que no es capaz de garantizar la seguridad. Claro que tendrá que aumentar las medidas de seguridad, y ya lo ha dicho”.
Asimismo, el Presidente de El Salvador, Antonio Saca, ha recomendado mantener la calma y esperar a que se aclare el motivo de los asesinatos, para evitar mayores consecuencias.
ALCANCE DEL PARLACEN
Por su naturaleza el Parlacen sólo puede analizar y recomendar sobre asuntos políticos, económicos, sociales y culturales de interés regional. Si los diputados del Parlamento Centroamericano reunieran 76 votos (mayoría calificada) a favor del cambio de sede, lo único que podrían hacer al respecto es recomendar que se realice una Cumbre de Presidentes de los países miembros, para que éstos dicten la última palabra.
Mientras tanto, la sede continúa en Guatemala y la junta directiva ha organizado la agenda de manera que vuelvan ahí hasta en mayo próximo. En marzo sesionarán en Nicaragua y en abril en Panamá.
Durante su estadía en Managua, los diputados centroamericanos se mantuvieron esquivos en cuanto a dar una respuesta concreta. Pero extraoficialmente se dice que la inseguridad es un factor que podría apresurar la propuesta.
El diputado salvadoreño Ciro Cruz, presidente de la junta directiva del Parlacen, reconoce que “las estadísticas demuestran que Nicaragua es uno de los Estados (centroamericanos) con menos índices de violencia, menos porcentajes de delincuencia, y eso es muy positivo”.
“Yo pienso que los países tienen sus momentos de caída. Guatemala es un país muy lindo, hay más de diez millones de habitantes, y serán 50 o cien mil personas las que están poniendo al país en una situación muy difícil. Sin embargo, pienso que Nicaragua nos presta todas las garantías que el Parlacen necesita y puede ser un ejemplo para los demás países”, agrega el diputado Cruz.
¿EN QUÉ BENEFICIA?
No hay certeza sobre lo beneficioso que resultaría el cambio de sede para el nuevo país anfitrión, y en Nicaragua aún no se saben los detalles que generaron la propuesta del presidente Daniel Ortega.
Para el analista político Carlos Tünnermann, Nicaragua obtendría únicamente beneficios simbólicos, tal como sucede con la sede de la Corte Centroamericana de Justicia radicada en nuestro país. Asimismo se podría especular en cuanto a los beneficios económicos que podrían generar los pagos por alojamiento, transporte, posibles nuevos empleos, etc.
El Parlamento Centroamericano funciona con un presupuesto de aproximadamente diez millones de dólares anuales, cubierto con cuotas homogéneas brindadas por cada país miembro, y distribuidos entre los gastos administrativos, salarios y dietas de los diputados.
Cada país aporta anualmente una partida presupuestaria equivalente a 1.7 millones de dólares y Nicaragua recientemente aprobó en el Presupuesto General de la República al rededor de 24 millones de córdobas para ese fin.
Según explica el secretario de Asuntos Parlamentarios del Parlacen, Werner Vargas, cada diputado gana 1,200 dólares mensuales, y recibe un promedio de 2,500 dólares para viáticos y dietas. Pero “si el diputado no asiste a todo el proceso de convocatorias, los días (que se ausente) se le descuentan”, asegura.
En cuanto al personal administrativo que labora en la sede, Vargas dijo que hay unos 75 trabajadores temporales y permanentes, en su mayoría guatemaltecos. En caso de que ocurra el cambio de sede, aún no se precisa qué pasaría con ellos.