RÍo de Janeiro.- Un grupo de manifestantes clavó hoy 700 cruces negras de madera en la famosa playa de Copacabana, en protesta por el auge de asesinatos que se registra en lo que va de año en el turÍstico estado de RÍo de Janeiro.
La manifestación silenciosa fue organizada por la asociación "Río de Paz" y cada cruz, de un metro de altura, representó a "una de las víctimas" de la violencia en ese estado de 15,7 millones de habitantes, el tercero más populoso de Brasil.
"El cementerio representa las muertes desde el inicio de año hasta ahora. La idea es ayudar a la población a medir el tamaño de la violencia en RÍo de Janeiro", declaró el teólogo presbiteriano Antonio Carlos Costa, presidente de "RÍo da Paz".
El registro del número de víctimas se basa en cifras de entidades oficiales, e incluye a 12 policías asesinados en la última semana por bandidos, según los organizadores.
La entidad civil fue creada a comienzos de 2007, como reacción a una serie de crímenes abominables y atentados que sacudieron a la sociedad carioca cerca de año nuevo.
El peor atentado fue el incendio premeditado de un autobús de pasajeros, en el que murieron carbonizadas 19 personas, y que fue ejecutado por bandas de narcotraficantes que se mantienen en guerra con grupos paramilitares.
AUTORIDADES NO TIENEN CONTROL
En la protesta de hoy, ante la mirada conmovida de turistas y vecinos de Copacabana, los manifestantes desplegaron varias pancartas para denunciar una situación que, de acuerdo con especialistas, ha escapado del control de las autoridades.
"Luto por Río", "Ojo por ojo y la ciudad quedará ciega", decían algunas de las pancartas de "Río de Paz".
El mismo grupo organizó el viernes otra manifestación en las escaleras del edificio sede de la Asamblea Legislativa del estado de RÍo, donde unos 20 manifestantes se tendieron en el piso cubiertos con sacos plásticos negros y pintados con tinta roja.
Aunque han sido ampliamente cubiertas por la prensa local, las protestas han tenido poca participación del público, según los propios organizadores, que piden una mayor presencia popular para enfrentar la recurrente violencia en RÍo de Janeiro.