El Gobierno de EE.UU. discrepó con el dictamen de un juez británico que determinó que la muerte de un soldado, del Reino Unido en Irak por fuego amigo estadounidense, fue “ilegal” y supuso un “acto delictivo”.
“Claramente no estamos de acuerdo con la valoración” y con el hecho de que el magistrado haya calificado el incidente como un “acto criminal”, declaró el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.
El portavoz subrayó que las conclusiones de la investigación, llevada a cabo por el Ejército estadounidense sobre ese mismo episodio, son diferentes.
Lo que pasó “fue una tragedia terrible”, según el portavoz, quien precisó que “hubo una cadena desafortunada de acontecimientos que llevó a las acciones en las que murió esta persona”.
Desde la Administración estadounidense “lamentamos esta muerte y honramos su sacrificio y el de su familia” porque “nadie puede reemplazar a esa persona”, añadió McCormack.
El magistrado británico Andrew Walker, del distrito del Condado de Oxfordshire (Sur de Inglaterra), afirmó que la muerte del soldado Matty Hull, ocurrida en el Sur de Irak el 28 de marzo del 2003, pudo haberse evitado, al tiempo que criticó a las autoridades de EE.UU. por la falta de cooperación en la investigación judicial.
Hull, de 25 años, murió por las graves heridas sufridas en el carro de combate en el que viajaba como parte de un convoy de vehículos blindados, cuando fueron atacados por un caza A-10 de EE.UU.
PROTESTA CONTRA GUERRA
En tanto grupos antibelicistas de Estados Unidos iniciaron las protestas contra la guerra en Irak, que culminarán este fin de semana en vísperas del cuarto aniversario del inicio del conflicto, con manifestaciones en todo el país.