El paquistaní Khalid Sheikh Mohammed, considerado uno de los líderes de la red terrorista Al Qaeda, confesó que organizó más de una veintena de atentados, incluidos los del 11-S, y que él mismo decapitó al periodista Daniel Pearl.
“Con mi bendita mano derecha le corté la cabeza al judío estadounidense Daniel Pearl en la ciudad de Karachi, Pakistán”, admitió Mohammed, en una audiencia celebrada en la base estadounidense de Guantánamo, donde permanece detenido.
Aunque su comparecencia, el pasado sábado, fue totalmente secreta —cerrada a la prensa y sin abogados de defensa—, el Pentágono difundió una transcripción de sus declaraciones, en las que el detenido se atribuye un papel protagonista en más de una veintena de tramas terroristas.
Muchos de esos atentados, entre los que se incluyen algunos dirigidos contra varios ex presidentes de EE.UU., no llegaron nunca a concretarse o fueron abortados por fuerzas antiterroristas.
ATENTADOS FALLIDOS
Según el detenido, entre sus objetivos fallidos figuraban el Papa Juan Pablo II, el ex presidente estadounidense Bill Clinton y el presidente paquistaní, Pervez Musharraf.
Entre los planes que llegó a concretar, citó el ataque contra el World Trade Center en 1993, el intento del terrorista Richard Reid de detonar en un avión comercial, explosivos ocultos en sus zapatos y los atentados de Bali (Indonesia) en 2002, en los que murieron más de 200 personas.
En el caso del periodista estadounidense, Mohammed precisó que “para quienes quieran confirmarlo, hay fotos mías en internet sujetando su cabeza”.
El Pentágono dio a conocer la mayor parte de la transcripción el miércoles por la noche, pero retuvo la sección sobre el asesinato de Pearl para permitir que su familia sea notificada antes, dijo Bryan Whitman, portavoz del Departamento de Defensa.
Daniel Pearl, que trabajaba para el diario “Wall Street Journal”, estaba investigando la relación de radicales islámicos paquistaníes con Al Qaeda en enero de 2002, cuando fue secuestrado y posteriormente degollado por sus captores.
Mohammed, conocido como KSM entre funcionarios del gobierno, fue visto por última vez con rostro demacrado tras su captura en marzo del 2003. Desapareció más de tres años en un sistema secreto de detenciones operado por la CIA.