Es lamentable la situación de total abandono en la que se encuentran las que un día fueran las instalaciones del Hospital San Juan de Dios de Granada. Desde la administración pasada del alcalde Luis Jerónimo Chamorro Mora comenzó el saqueo de este bien patrimonial catalogado, cuyo principal edificio de estilo neoclásico data de 1905, y representa una pieza importante de nuestra historia urbana y arquitectónica.
Ante la indolencia de todos, hoy sólo encontramos ruinas notables que han sufrido un sistemático robo de todos sus materiales: cubiertas, estructuras de techos, vigas y columnas de madera, puertas y ventanas, verjas, accesorios eléctricos y sanitarios, etc., arrasándolo completamente frente a la pasiva tolerancia de los vigilantes municipales y sin que ninguna autoridad local u organización de la sociedad levante su voz para protegerlo. Hemos dejado que esto ocurra delante de nuestras frías narices.
El todavía actual Alcalde, licenciado Álvaro Chamorro Mora, ha insistido en que Granada debe recuperar su patrimonio construido que se encuentra en manos del Gobierno Central, para ser administrado por la municipalidad, pero reflexionamos que si el interés y cuido de estos bienes será como el brindado al antiguo hospital, seguramente que en poco tiempo perderemos otros edificios de interés e importancia no sólo arquitectónica sino sobre todo histórica para la memoria de esta ciudad de 1524.
Pero el asunto no acaba ahí, hay otros edificios que tienen categoría patrimonial y son mojones históricos que están en total abandono, como es el caso del reducto-batería San Pablo ubicado en las isletas del Gran Lago, cuyo maderamen del entrepiso y puertas se encuentran desbaratadas y bajo amenaza de colapso. Esta construcción militar del siglo XVIII que formó parte de las líneas de defensa de la ciudad-puerto ante los embates piratas y que se mantuvo en pie, caerá por abandono.
Si bien es cierto que la fortaleza La Pólvora recientemente ha recibido mantenimiento en los contrafuertes de sus gruesos muros que dan al cauce o arroyo y en las estructuras de sus techos, la falta de uso claro y definido podrían llevarla nuevamente a su paulatina destrucción.
Estas puntualizaciones en cuanto a tres edificios emblemáticos de la ciudad son para llamar la atención sobre la responsabilidad que tenemos de proteger y preservar nuestro patrimonio.
Pero además hay que señalar que con el auge de la compra-venta de los inmuebles en el centro histórico y en el área de transición de la ciudad por parte de extranjeros, principalmente, se está produciendo nuevos cambios en la estructura de la vivienda granadina, antes ha sido por razones económicas la fragmentación de las edificaciones en unidades habitacionales pequeñas que se desprenden del lote original y hoy, en los últimos cinco años, se están introduciendo conceptos espaciales y modificaciones estilísticas y cromáticas que alteran el modelo granadino llevándonos a una réplica de modelos mejicanos, dado que los nuevos adquirientes lo tienen como referente antiguo colonial. Y esto es un asunto que igual que la destrucción de inmuebles catalogados, debemos ponerle atención porque a mediano y largo plazo modificarán nuestros códigos patrimoniales.
Otro asunto que aprovecho para señalar es que los mismos granadinos y extranjeros adquirientes también están dejando a la ciudad sin aceras, hay barrios o calles enteras en las que se han apropiado de éstas y las han cercado o han levantado “pretiles” sin tomar en cuenta al peatón, esto debe detenerse a lo inmediato y ser regulado más beligerantemente por la Alcaldía Municipal.
Finalmente hay que llamar la atención sobre el crecimiento en altura y la proliferación de piscinas que está teniendo Granada, en relación a los segundos y terceros pisos que se están construyendo hay dos causas posibles, la primera obedece al deseo de los adquirientes de poder tener vista franca hacia el volcán Mombacho, lago e isletas y otra razón tiene que ver con la rentabilidad del espacio que se ha vuelto muy caro y en inmuebles pequeños debe ser aprovechado al máximo, por lo cual la solución es construir segundos y terceros pisos. Pero en esta tendencia uno de los problemas es que algunos casos tienen, además de violar las normas, soluciones terribles en cuanto a las proporciones y estética de la construcción.
Respecto a la construcción en las áreas protegidas existen casos de propietarios de inmuebles que construyen contraviniendo las regulaciones y normativas del Centro Histórico y sin los permisos correspondientes, con lo cual se está también atentando contra la conservación del Patrimonio que tiende a ser una de las principales fuentes de generación de riqueza y desarrollo si le ponemos atención, protegemos y conservamos.