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Legislando con adefesios técnicos
Maribel Duriez González
La autora es especialista en evaluación y acreditación universitaria.

El 23 de febrero, el Diario LA PRENSA publicó la convocatoria formulada por la Asamblea Nacional para presentar candidatos a miembros del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación del Sistema Educativo Nacional (CNEA).

Esta convocatoria es un desacierto más del Poder Legislativo, puesto que antes de elegir a los miembros del CNEA es necesario reformar algunos artículos de la Ley General de Educación (Ley 582) que constituyen adefesios técnicos y políticos.

Adefesio técnico es el artículo 119, que señala que dos o más escuelas o universidades “sumen sus capacidades y posibilidades físicas, materiales o académicas para garantizar el cumplimiento de estándares de calidad”

Evaluar y acreditar dos instituciones académicas como si fueran una misma sería un error grave. La calidad educativa es individual. En ningún sistema de acreditación de América Latina y menos en Europa, de los que conozco se practica la acreditación de dos universidades como si fueran una misma.

Otro adefesio técnico es pretender que un mismo órgano estatal evalúe y acredite la calidad de subsistemas muy diferentes. Una cosa es que los subsistemas educativos deban articularse entre sí, lo cual es pertinente, y otra es pretender que un solo organismo evalúe y acredite estos subsistemas como si fueran lo mismo. Revisando la experiencia internacional solamente dos países han propuesto sistemas como éste y ninguno de los dos ha tenido resultados a la fecha. En Guatemala se intentó en el 2002 crear un Consejo de Calidad educativa. En Perú, se creó en el 2005 una ley del Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa y ésta fue publicada en el 2006 pero no se ha implementado.

Tal como está la ley implicaría la creación de cinco comisiones nacionales de evaluación y acreditación, una para cada subsistema, lo cual parece inviable. En vez de pensar en una quimera, monstruo de tres cabezas con cuerpo de león y cola de dragón, ¿no sería mejor establecer en orden de prioridad un buen sistema de acreditación para las instituciones de educación superior? En Nicaragua existen 47 universidades de todo tipo, sin ninguna clase de regulación de su calidad y la mayoría no rinde cuentas de su aporte social.

El adefesio político radica en el artículo 123, el cual establece que la Asamblea Nacional elige al presidente y vicepresidente de una entidad técnica que debe funcionar con transparencia y autonomía plena al margen de los vaivenes políticos. ¿Predominarán los criterios de la más alta calidad para elegir estos dos cargos o serán premios de consolación para algunos candidatos a diputados que no lograron obtener sus escaños? Esperemos que no.

Si al margen de todos los adefesios jurídicos existentes, se eligen a los miembros de la CNEA, al menos esperaría que el Poder Ejecutivo incidiera para que los miembros electos del CNEA sean representativos de los distintos subsistemas educativos.

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