Nicaragua rechazó el lunes ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) establecer, como pretende Honduras, la frontera marítima en el mar Caribe entre ambos países en el paralelo 15, a partir de la desembocadura del río Coco.
Según Managua, ningún argumento geográfico ni histórico justifica que Honduras reclame para sí las áreas entre los paralelos 15 y 17.
Nicaragua argumenta que la frontera marítima en el Caribe jamás fue establecida por algún instrumento jurídico a través de la historia.
Además, señala que la línea divisoria marítima debe seguir la misma orientación noreste que sigue la frontera terrestre entre los dos países y la desembocadura del río Coco.
La zona marítima en disputa es rica en recursos pesqueros y también es importante por ser un área de concesiones de explotaciones petrolíferas.
El embajador de Nicaragua en Holanda, Carlos José Argüello, expuso en su intervención ante los jueces de la CIJ, que el establecimiento de la línea divisoria en el paralelo 15 es “simplista”.
Argüello también reiteró que para Nicaragua, “la delimitación marítima del Caribe en la costa hondureña nunca ha sido determinada”, motivo por el que su país presentó su demanda ante la Corte.
El embajador puntualizó que el concepto de “plataforma continental” no existía en el siglo XIX, por lo que el argumento de Honduras de que fijar la línea divisoria en el paralelo 15 se basa en la tradición, no puede ser aceptado.
La CIJ deberá determinar la delimitación marítima, la “plataforma continental” y la zona económica exclusiva en el Caribe que corresponde a cada uno de los países.
El representante nicaragüense argumentó que “hasta 1977 ni Nicaragua ni Honduras reclamaron esta delimitación” en el paralelo 15.
Aclaró que Honduras comenzó a prestar atención a este tema de la delimitación a partir de 1963, tras la puesta en marcha de varios proyectos de explotación petrolífera.
Honduras afirma que su delimitación en el Caribe en el paralelo 15 fue fijada tras un arbitraje realizado por España en 1906, que a su vez fue considerado “legal vinculante” por la Corte en 1960.
Managua elevó el conflicto a la CIJ por considerar que la postura hondureña ha provocado “repetidas confrontaciones” entre ambas naciones y ante el fracaso de las negociaciones diplomáticas bilaterales.
El embajador nicaragüense recordó que las conversaciones con Honduras fracasaron después de que ese país ratificó en 1999 un tratado de delimitación de fronteras marítimas con Colombia de 1986, el Tratado Ramírez-López que Managua consideró lesivo para su soberanía.
“Entonces Honduras ya no estaba libre para negociar con Nicaragua”, declaró a la prensa en los pasillos de la Corte, Argüello.
El embajador de Honduras en Estados Unidos, Roberto Flores Bermúdez, opinó que ese fracaso se debió a que “solamente una parte tenía una buena predisposición” para alcanzar un acuerdo.
Flores, que calificó la frontera marítima en el paralelo 15 como justa, se mostró optimista sobre la decisión final de la Corte y dijo que en este caso “no habrá perdedores, ambos países ganarán con la conclusión” de los jueces.
Nicaragua expondrá sus argumentos durante esta semana y el turno de Honduras llegará la semana próxima.
Los representantes nicaragüenses podrán replicar el lunes 19 y el martes 20 de marzo, en tanto que la réplica de Honduras tendrá lugar el jueves 22 y el viernes 23.
El fallo de los jueces no tiene todavía fecha, pero podría tomar varios meses .
Durante la jornada de ayer, los jueces ad hoc que los dos países pueden nombrar para este caso particular, emitieron una declaración solemne.
El español Santiago Torres Bernárdez, ha sido designado como juez ad hoc por Honduras, y el italiano Giorgio Gaia por Nicaragua.
La Corte de La Haya es el máximo órgano judicial de las Naciones Unidas, fue creado en 1946 para resolver litigios entre Estados.
Ortega lamenta gastos en juicios
Respecto al juicio que sostiene Nicaragua contra Honduras, el presidente Daniel Ortega lamentó que dos países pobres gasten grandes cantidades de dinero en dirimir conflictos limítrofes, cuando deberían invertirlo en la lucha contra la pobreza.
“Es doloroso para el pueblo nicaragüense que estén saliendo estas noticias el día de hoy (ayer), donde ya el canciller de Nicaragua va para la Corte Internacional de Justicia porque tenemos un diferendo territorial con nuestros hermanos hondureños (…) Cuántos millones se gastan, y de qué ha servido que esos diferendos los gane un país u otro país, si los pueblos siguen en la misma pobreza”, dijo Ortega.
“Aquí hemos tenido una cantidad de diferendos, y la realidad es que los pueblos siguen en la misma pobreza, independientemente de a quién le resulte favorable una sentencia de la Corte, eso no le va a significar mayores beneficios para el pueblo” recalcó el mandatario y agregó: “Hay que borrar las fronteras”, refiriéndose a la integración de los países de la región, enfatizando en la unión aduanera.
Caldera: “Soberanía de un pueblo, no se discute”
En tanto el ex canciller de la República, Norman Caldera, respecto a las declaraciones de Ortega, afirmó que “recuerdo que había alguien que decía que la soberanía de un pueblo no se discute”, sin embargo reconoció que efectivamente este tipo de juicios son “innecesariamente caros”, pero “también la soberanía es cara”.
Dijo estar de acuerdo con Ortega en cuanto a la aseveración de eliminar fronteras, porque “es un llamado a la integración, y la integración es positiva”, pero advirtió que “no puede pasar eso sobre la soberanía”.
Caldera aclaró que estas situaciones no se las ha buscado Nicaragua, y afirmó que nuestro país se ha visto obligado a defenderse cuando ha querido ser acorralado por países vecinos.
En el primer día del juicio que inició a las 10 de la mañana de Holanda (madrugada en Nicaragua), estuvo el ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Samuel Santos, y los asesores técnicos de la Oficina Hidrográfica del Reino Unido, quienes respaldan los argumentos del equipo de Managua.
La delegación del gobierno de Honduras fue presidida por el Viceministro de Relaciones Exteriores Enrique Reina y por los agentes de ese país ante La Haya, Max Velásquez y Roberto Flores.
(Con la colaboración de Luis Sánchez Corea).