Aún cuando muchos de sus campos han sido transformados en asentamientos y aún no se dispone de un sistema que garantice su desarrollo, el deporte de las bolas y los strikes sigue ocupando un lugar importante entre los nicaragüenses.
No importa que la selección tropiece en el extranjero, o la liga de la Feniba inicie con cinco equipos y termine con tres. Incluso, que la Liga Profesional no complete el calendario y los equipos se desarmen antes de tiempo. A la hora de la Final, el estadio estará lleno.
La tradición sobre este juego que arribó en 1891, está firme. El entusiasmo ha persistido y cada año ve hacia el futuro con esperanza, aunque no se trabaje por modificar su realidad.
Pero el día que Vicente Padilla lanza, todo queremos hacerlo con él. Igual con Devern Hansack, el moreno de dos trabajos en el big show.
Pero aparte de las emociones que da Padilla, las ilusiones que porta Hansack y el sueño que incuba cada chavalo en las Menores, el mayor aporte que ha recibido el beisbol en los últimos días llega de las Grandes Ligas (MLB).
Y la pieza clave en este esfuerzo es Ronaldo Peralta, el nica que se ha forjado como ejecutivo en Dominicana, y que ocupa el puesto más importante de la MLB en la región.
Peralta puede tenerle afecto a este país, pero si aquí no se dispone de los programas que, que aunque sencillos y limitados, demuestren profesionalismo y transparencia en el manejo de los fondos, él no podrá hacer nada.
Por fortuna, gente como Alex Torres, Nemesio Porras, Jorge Ayestas y otros, han mostrado seriedad en el manejo de la ayuda y eso seguro debe ampliar este valioso aporte.