WILBER SÁNCHEZ debutó con dos goles pero tendrá que esperar un poco para volver a la cancha. /LAPRENSA/CORTESÍA DE EL DIARIO DE HOY DE EL SALVADOR
“El avión” alzó vuelo
Francisco Jarquín Soto
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Rápido como ninguno

El ex jugador del Walter Ferreti, Parmalat, Masatepe y Real Estelí, Wilber Sánchez es, sin duda, el delantero más veloz de nuestro futbol, pero además en El Salvador está causando gran impresión lo rápido que mueve sus piernas.
La velocidad es su mejor virtud como jugador. Sabe romper por las bandas, envía las pelotas adelante cuando puede o se la mandan a la zona más profunda, donde casi siempre llega a rescatarlas. Generalmente su desplazamiento termina en diagonales sobre los 16.50 pero muchas veces su falta de dominio del balón lo hace perder algunas opciones de gol. Sin embargo con lo especializado que es el futbol en El Salvador, las cosas se le podrían facilitar para encontrar balones cerca del área y rematar como lo hizo en su debut con el club San Salvador.

Sánchez, a pura velocidad llegó al San Salvador

El delantero del club San Salvador, Wilber Sánchez Ramírez, al parecer ha encontrado lo que todos buscamos: un lugar en el mundo, pero uno, que ni en sus mejores sueños se imaginó: con una pelota de futbol y un futuro alentador, jugando en un club de primer nivel en otro país, además de la oportunidad de ayudar a los suyos.

“Esto me ha tomado por sorpresa. Hace un mes estaba en Nicaragua jugando con el Real Estelí y ahora me miro aquí casi todos los días en los diarios, con entrevistas, fotos y una motivación que nada me hace pensar negativamente”, cuenta Sánchez desde su habitación en una zona residencial en San Salvador.

Esto fue justo antes de una lesión que le impidió actuar el fin de semana.

Pero ahora “El Avión”, como popularmente le dicen sus compañeros de equipo por su gran velocidad de piernas, tiene en la capital salvadoreña su nuevo hogar, pero para llegar hasta allá, el camino que recorrió fue tan largo como complicado.

“Ahora que estoy aquí pienso en todo lo que pasó mi familia. Cómo mi papá nos dejó a mí y a mis hermanos; mi mamá (Ana Celia) se las arregló para estudiar enfermería mientras nosotros nos quedábamos casi sin comer. A veces sólo con un vaso de pinol en la mañana y otro en la cena. Fueron tiempos duros”, recuerda el jugador de 27 años.

“Sólo pude sacar el bachillerato porque el dinero no dio para más. Ya ni se diga estudiar Medicina, como quería. Sólo uno de mis hermanos llegó a la universidad, pero en cuarto año de la carrera se salió por los mismos problemas económicos”, agrega.

Esa época lo marcó tanto que quizá se convirtió en su principal inspiración para dejar de tomar en su adolescencia y ahorrar desde que comenzó a ganar 2,500 córdobas con el Walter Ferreti, en Primera División.

“No era un gran salario, pero como era soltero y ‘pinche’, pero bien ‘pinche’, llegué a reunir hasta tres mil dólares en ese tiempo con el Ferreti. Ahora me río de eso, porque antes no comía por no tener dinero, pero en ese entonces porque no quería gastar. Es increíble, ¿verdad?”, reflexiona el delantero más veloz de Nicaragua.

Ni siquiera en su infancia tuvo la ilusión de jugar futbol. El beisbol era su pasión y como siempre corrió bien, su posición era jardinero central, donde pocas veces se le iba una pelota, y de vez en cuando lo ponían a lanzar.

“Es que tiraba bien duro. Me acuerdo que representé a Managua en un nacional que se hizo en el Instituto de Deportes. Tenía como 12 años”, comenta Sánchez.

Sus primeros pasos en el futbol fueron a los 18 años en Don Bosco, donde lo descubrió Florencio Leiva, que luego fue su técnico en el club Barrio Cuba de Segunda División.

“En Don Bosco a todos los dejaba regados, no había quien me parara. Quizás por eso llamé la atención a Florencio. Después al poco tiempo estuve en el Barrio Cuba y más pronto de lo que imaginé, en una Selección Nacional”, explica.

Luego vinieron mejores momentos con el extinto equipo Parmalat, donde ganó para comprar un taxi, precisamente con lo que se defiende su esposa Jessica Matamoros para pagar la casa que comparten con su hija de dos años, Briana Nicole.

“Ese era mi sueño, comprar un carro. Lo conseguí, también compré mi casa, aunque la estoy pagando. Ahora mi sueño es rendir con el San Salvador y tener la oportunidad de firmar con un equipo más grande”, expresó Sánchez.

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