El concepto de un pacto entre dos o más personas se basa en la idea de que los que colaboran en tal pacto tienen un interés común en relacionarse y un sentido de reciprocidad que apoya la actividad llevada a cabo en conjunto. Visto así, los maestros y los padres tienen una necesidad común que los une en la formación de un pacto: la de fomentar el crecimiento positivo de sus hijos y en sí mismos.
¿Sobre qué elementos comunes o atributos pudieran pactar la escuela y los padres y madres, que deben recibir nuestros hijos e hijas? Éstos serían: la ternura, la sensibilidad, el afecto, la habilidad de escuchar, la constancia, una imagen personal positiva, un sentido de eficacia y competencia personales, y las destrezas efectivas de interacción.
Se ha comprobado que aquellos padres y madres que tienen una alta autoestima, son más constantes en su participación en actividades familiares y escolares. Sin embargo, no todos los padres alcanzan el nivel de competencia en términos de los atributos necesarios para formar pactos con los maestros de sus hijos. Los maestros, no obstante, pueden crear un ambiente que apoye a los padres en el desarrollo de estos atributos. ¿Cómo? Mostrando respeto, dones comunicativos y un verdadero interés por los niños, responder de manera constructiva a las preocupaciones de los padres, promover una filosofía de trabajar en “equipo” y ser sensible a sus necesidades.
Si bien resulta cierto que lograr un balance en dicho pacto, es muy difícil, dado que los padres y madres tendemos a “abusar” de los maestros y maestras, “descargando” en ellos el peso mayor de los atributos mencionados y que por supuesto es erróneo hacerlo así.
Entonces, ¿cómo lograr que el pacto funcione? Se han realizado investigaciones que arrojan que los padres y los maestros pueden crear pactos viables trabajando juntos en actividades de aprendizaje, apoyándose mutuamente, llevando a cabo actividades de mejoramiento (tanto en el salón de clase como en la escuela en general), participando en proyectos colaborativos de estudio y de liderazgo, y siendo voceros para el bienestar de los niños. Se ha comprobado que cuando los padres perciben un ambiente positivo en la escuela que los invita a entrar, ellos muestran un comportamiento afectivo y de apoyo en sus interacciones con los maestros; y también aumenta su participación en las actividades escolares de sus hijos.
¿Y en el caso del maestro o maestra, cuáles son sus intereses como parte del pacto? El papel de los docentes en la formación de los pactos con los padres son los que se enfocan en la participación de la familia que sirven para apoyar, educar y orientar académicamente. Estos papeles fomentan un comportamiento de afecto, apoyo, orientación y liderazgo. Juntos, los padres y los maestros pueden crear un pacto al incorporarse en actividades que fomentan la colaboración, la planificación, la comunicación y la evaluación. De lograr esta armonía, este equilibrio, el pacto rendirá jugosos frutos.