El Banco de la Producción Sociedad Anónima (Banpro) mantiene una disputa judicial con un guatemalteco, identificado como Víctor Hugo Celis Aragón, representante de la sociedad Esplendor S.A, por el hotel Las Colinas, ubicado en el Distrito Cinco de Managua.
El Banpro entró al escenario de esa disputa en octubre del año 2003, al concederle un préstamo de 300 mil dólares al ciudadano David Flores Serpas, representante de ese inmueble.
El gerente general del Banpro, Luis Rivas, alega que el banco aprobó ese crédito porque constataron que el guatemalteco nunca hizo arreglo con Flores Serpas, sino con una empresa que éste dirige, denominada Inversiones Generales Sociedad Anónima, que no era dueña del hotel capitalino.
No obstante reconoce que el representante de esa sociedad era en ese momento Flores Serpa, pero que éste no actuó a título personal.
Consideró que partiendo de esa perspectiva, el pleito de Celis Aragón es con la empresa Inversiones Generales S.A., y no con Flores Serpas, a quien le cedieron el crédito porque supuestamente constataron que era el dueño del hotel.
De acuerdo a una versión por escrito, el gerente general del Banpro asegura que como resultado de ese contrato Esplendor Sociedad Anónima procedió a demandar a Inversiones Generales y fue que a través de ese proceso obtuvo un laudo arbitral en el cual se condenaba a dicha sociedad a pagar a Esplendor unos 200 mil dólares.
INCUMPLIó CONTRATO
De acuerdo a un documento en poder del Diario LA PRENSA pudimos conocer que en el contrato elaborado para el arriendo del hotel, Flores Serpas aparece a título personal y también como representante de la empresa Inversiones Sociedad Anónima.
De acuerdo al expediente judicial, la disputa que tiene actualmente el Banpro con el guatemalteco surgió mucho después de que Víctor Hugo Celis Aragón adquiera en arriendo el hotel, valorado en más de un millón de dólares.
Celis Aragón informó que el problema con Flores Serpas surgió porque supuestamente éste incumplió el convenio, que le permitía trabajar el hotel por cuatro años, y por el cual asegura le entregó cerca de 250 mil dólares en adelanto.
“Los problemas aparecieron entre el 2001-2002, cuando inexplicablemente fuimos objeto de acosos por parte de ese señor (David Flores Serpas), quien violentando las reglas del contrato, empezó a ofrecer en venta el hotel y a realizar presiones, que nos obligó a desalojar el lugar antes de lo convenido”, indicó el guatemalteco.
Señaló que frente a esa situación decidió, a través de su apoderado legal César Villalta Vásquez, entablar una demanda por daños y perjuicio.
Como efecto de esa acción, la doctora Vida Benavente, juez Tercero Civil de Distrito de Managua, emitió una resolución en la cual le ordenó a Flores Serpas resarcir los daños ocasionados.
Pero como éste no acató el mandato, el guatemalteco logró que en septiembre del 2003 se declarara un embargo ejecutivo en el hotel, que se realizara la subasta de esta propiedad.
“La subasta pública fue realizada en junio del 2005 por resolución del juez Cuarto de Distrito Civil, y como no hubo más propuestas que la de Esplendor S.A, la propiedad le fue adjudicada a esta sociedad, mediante una escritura pública”, explicó Celis Aragón.
Señaló que dentro de esta disputa, Flores Serpas logró hipotecar el hotel en octubre del 2003 a favor del Banco de la Producción.
Para el inversionista la entidad bancaria fue sorprendida en esta operación, porque le entregaron una propiedad que estaba en litigio, y con el objetivo de ponerlos al tanto, solicitó una reunión con funcionarios de esa entidad bancaria.
“Actuando de buena fe les dije que esa propiedad estaba en litigio. Les entregué documentos sobre el proceso judicial para que ellos miraran que no estaba mintiendo”, expresó.
Agregó que finalizada aquella comunicación se despreocupó del asunto, pero que meses después se llevó tremenda sorpresa al enterarse de que el Banpro había iniciado una demanda en contra de David Flores Serpas, en el Juzgado de Distrito Civil de Diriamba, en el departamento de Carazo.
El gerente general de Banpro, Luis Rivas, indicó que escogieron ese lugar porque consideraron que era lo más conveniente para la institución.