Inversionista perdido en laberinto jurídico
Sólo quería alquilar un hotel con opción a compra y ahora está con las manos vacías
Actualmente el caso se encuentra en casación en la Corte Suprema de Justicia
Carlos Martínez Morán
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Lucha por subasta

Después que Victor Hugo Celis Aragón adquirió en subasta el hotel Las Colinas, el juez Cuarto de Distrito Civil de Managua, giró un mandato al Registro de la Propiedad de Managua para que inscribiera ese bien a nombre de Esplendor Sociedad Anónima.
Pero el Registrador de la Propiedad no acató el mandato por lo que el judicial Néstor Castillo Vanegas, procedió nuevamente a remitir la orden. En el segundo intento, el registrador Luís Alberto Bendaña, apeló la decisión ante el Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM). En el escrito señala que decidió apelar la resolución del juez por estar en desacuerdo con esa decisión. El guatemalteco indicó que para ese momento el banco, sin ser dueño del hotel Las Colinas, procedió a venderlo en 330 mil dólares, muy por debajo de su precio. La venta fue aprobada el 20 de junio del 2005 y en la notificación del acto aparecen como compradores Miguel Ángel Urbina Blanco y Martha Jovannia Blanco Muñoz. El gerente general del Banpro, Luis Rivas aseguró que vendieron la propiedad, porque el banco es el dueño y que la habían adquirido a través de subasta pública en Diriamba. En el expediente judicial se señala que el 10 de noviembre del 2005 el guatemalteco intentó tomar posesión del hotel con un oficio que giró el Juzgado Cuarto Civil de Distrito y auxiliado por la Policía Nacional del Distrito Cinco. La gente que estaba en el inmueble acató la resolución, pero pidieron tiempo para recoger sus pertenencias. El guatemalteco se los concedió y la policía procedió a retirarse del lugar, dejando ahí al depositario y al reclamante de la propiedad. Ese instante supuestamente fue aprovechado por las personas que ocupaban el inmueble para resistirse al desalojo y la situación se volvió aún más compleja cuando en ese ínterin llegó una resolución del Tribunal de Apelaciones de Managua, (TAM), que había acogido un recurso de amparo, interpuesto supuestamente por las personas que habían comprado el hotel. Para ese momento el litigio era contra el Banpro y no contra Flores Serpas. El gerente general del Banpro consideró que cuando se ordenó el desalojo, la propiedad en conflicto ya no era de Inversiones Generales de S.A., ni de David Flores Serpas, sino de la institución bancaria.

Lo quisieron dejar fuera El guatemalteco Víctor Hugo Celis Aragón informó que cuando se enteró de la demanda en Diriamba, los abogados del banco ya habían logrado una resolución para subastar el hotel. A pesar que el hotel en disputa se encuentra en Managua, el gerente general de Banpro, Luis Rivas, indicó que decidieron realizar la demanda en Diriamba porque consideraron que era lo más conveniente para la entidad. Con ese acto el banco no violentó ninguna disposición porque la Ley General de Bancos se los faculta y porque el cliente renuncia a su jurisdicción al momento de firmar un crédito con la entidad financiera. El gerente general de Banpro Insistió en que el préstamo concedido a Flores Serpas se realizó porque los abogados de la entidad bancaria comprobaron que el hotel Las Colinas se encontraba libre de gravamen. Según el funcionario del Banpro, decidieron ejecutar la hipoteca o a subastar el hotel las Colinas, porque se enteraron que Flores Serpas había vendido la propiedad a una empresa conocida como Inversiones Múltiples Sociedad Anónima, sin ninguna autorización. Para hacer frente a las maniobras del Banpro, el abogado de Celis Aragón logró que el juez Cuarto de Distrito Civil de Managua, Néstor Castillo Vanegas, quien conocía la disputa, enviara un exhorto a la juez de Diriamba, Maurybell Ortiz Escoto, ordenándole abstenerse de continuar con la subasta. Pero la subasta se realizó y la judicial adjudicó la propiedad al Banco de la Producción. La representación de Celis Aragón apeló la decisión de la jueza en el Tribunal de Apelaciones de la Circunscripción Oriental, Sala Civil y Laboral de Masaya, donde declararon nulo todo lo actuado en el juzgado de Diriamba, debido a que habían muchas inconsistencias. A pesar de esa resolución la juez insistió en la subasta y el Tribunal de Apelaciones volvió a emitir otra resolución similar a la anterior, por lo que el caso fue regresado a Managua.

El Banco de la Producción Sociedad Anónima (Banpro) mantiene una disputa judicial con un guatemalteco, identificado como Víctor Hugo Celis Aragón, representante de la sociedad Esplendor S.A, por el hotel Las Colinas, ubicado en el Distrito Cinco de Managua.

El Banpro entró al escenario de esa disputa en octubre del año 2003, al concederle un préstamo de 300 mil dólares al ciudadano David Flores Serpas, representante de ese inmueble.

El gerente general del Banpro, Luis Rivas, alega que el banco aprobó ese crédito porque constataron que el guatemalteco nunca hizo arreglo con Flores Serpas, sino con una empresa que éste dirige, denominada Inversiones Generales Sociedad Anónima, que no era dueña del hotel capitalino.

No obstante reconoce que el representante de esa sociedad era en ese momento Flores Serpa, pero que éste no actuó a título personal.

Consideró que partiendo de esa perspectiva, el pleito de Celis Aragón es con la empresa Inversiones Generales S.A., y no con Flores Serpas, a quien le cedieron el crédito porque supuestamente constataron que era el dueño del hotel.

De acuerdo a una versión por escrito, el gerente general del Banpro asegura que como resultado de ese contrato Esplendor Sociedad Anónima procedió a demandar a Inversiones Generales y fue que a través de ese proceso obtuvo un laudo arbitral en el cual se condenaba a dicha sociedad a pagar a Esplendor unos 200 mil dólares.

INCUMPLIó CONTRATO

De acuerdo a un documento en poder del Diario LA PRENSA pudimos conocer que en el contrato elaborado para el arriendo del hotel, Flores Serpas aparece a título personal y también como representante de la empresa Inversiones Sociedad Anónima.

De acuerdo al expediente judicial, la disputa que tiene actualmente el Banpro con el guatemalteco surgió mucho después de que Víctor Hugo Celis Aragón adquiera en arriendo el hotel, valorado en más de un millón de dólares.

Celis Aragón informó que el problema con Flores Serpas surgió porque supuestamente éste incumplió el convenio, que le permitía trabajar el hotel por cuatro años, y por el cual asegura le entregó cerca de 250 mil dólares en adelanto.

“Los problemas aparecieron entre el 2001-2002, cuando inexplicablemente fuimos objeto de acosos por parte de ese señor (David Flores Serpas), quien violentando las reglas del contrato, empezó a ofrecer en venta el hotel y a realizar presiones, que nos obligó a desalojar el lugar antes de lo convenido”, indicó el guatemalteco.

Señaló que frente a esa situación decidió, a través de su apoderado legal César Villalta Vásquez, entablar una demanda por daños y perjuicio.

Como efecto de esa acción, la doctora Vida Benavente, juez Tercero Civil de Distrito de Managua, emitió una resolución en la cual le ordenó a Flores Serpas resarcir los daños ocasionados.

Pero como éste no acató el mandato, el guatemalteco logró que en septiembre del 2003 se declarara un embargo ejecutivo en el hotel, que se realizara la subasta de esta propiedad.

“La subasta pública fue realizada en junio del 2005 por resolución del juez Cuarto de Distrito Civil, y como no hubo más propuestas que la de Esplendor S.A, la propiedad le fue adjudicada a esta sociedad, mediante una escritura pública”, explicó Celis Aragón.

Señaló que dentro de esta disputa, Flores Serpas logró hipotecar el hotel en octubre del 2003 a favor del Banco de la Producción.

Para el inversionista la entidad bancaria fue sorprendida en esta operación, porque le entregaron una propiedad que estaba en litigio, y con el objetivo de ponerlos al tanto, solicitó una reunión con funcionarios de esa entidad bancaria.

“Actuando de buena fe les dije que esa propiedad estaba en litigio. Les entregué documentos sobre el proceso judicial para que ellos miraran que no estaba mintiendo”, expresó.

Agregó que finalizada aquella comunicación se despreocupó del asunto, pero que meses después se llevó tremenda sorpresa al enterarse de que el Banpro había iniciado una demanda en contra de David Flores Serpas, en el Juzgado de Distrito Civil de Diriamba, en el departamento de Carazo.

El gerente general de Banpro, Luis Rivas, indicó que escogieron ese lugar porque consideraron que era lo más conveniente para la institución.

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