La calidad de un gobierno se mide por lo que invierte en educación y el trato que da a los maestros. La educación es el principal factor de desarrollo y por eso nadie puede decirle a los maestros que son improductivos, como decían los dirigentes de ANDEN en los años ochenta.
Los maestros siempre han luchado por la dignificación de su profesión. Por eso fundaron la Federación Sindical de Maestros de Nicaragua (FSMN) y tuvieron auténticos líderes gremiales. Para mejorar sus salarios hicieron huelgas en 1952 y 1962. Al paro de 1962 se le llamó “operación justicia”, en la que se destacaron los profesores José María Zelaya, Norma Tuckler, Ofelia Morales y Nicolás Morales. En las dos ocasiones ganaron las huelgas y lograron aumentos sustanciales.
En los años 1963 y 1967 llegaron a la Presidencia de la República René Schick y Anastasio Somoza Debayle, respectivamente y ambos aumentaron el sueldo de los maestros de educación primaria. En el año 1967 el salario de los maestros llegó a 850 córdobas, que se dividían en 750 de básico y 100 por título, más años de servicio.
En 1969 la dirigencia sindical del magisterio quedó en manos de un grupo de maestros jóvenes e influenciados por el FSLN, quienes desde ese momento utilizaron el magisterio para su proyecto revolucionario. Para ese fin y no con el propósito de favorecer a los maestros, promovieron huelgas en los años 1969 y 1970. El 14 de octubre de 1970 Somoza Debayle clausuró el año escolar para desarticular la organización magisterial, la que desapareció después de 25 años de lucha gremial.
En marzo de 1979, los mismos dirigentes magisteriales sandinistas fundaron la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (ANDEN), que sirvió de correa de transmisión para bajar las directrices de la cúpula del FSLN. Además, ANDEN fue utilizada para vigilar y perseguir a los maestros, avalar sus despidos, organizar jornadas de trabajo rojinegro y participar en las milicias sandinistas. En esa misma época la economía nacional y los sueldos cayeron estrepitosamente, tanto que el salario de un mes apenas alcanzaba para medio comer durante tres días.
En 1988 se organizaron sindicatos independientes de maestros en varios departamentos. En 1989 la hiperinflación tenía a todos los trabajadores en una situación más que miserable. Los sindicatos independientes de maestros convocaron a una huelga por aumento de salario y la dignificación del magisterio. En esa ocasión le propusimos al gobierno sandinista que redujera el presupuesto militar y trasladara una parte de éste a Educación, pues Nicaragua necesita “escuelas y no cuarteles, maestros y no soldados”, lo cual todavía tiene validez. El paro duró tres semanas y no logramos más que insultos y calumnias.
El gobierno de la UNO, presidido por doña Violeta Barrios de Chamorro, aumentó de 10 a 50 dólares mensuales el sueldo de los maestros. Los gobiernos posteriores hicieron aumentos hasta llevar el salario a un equivalente de 120 dólares mensuales.
Al comenzar el año escolar del presente año, 2007, el nuevo gobierno sandinista les pagó a los maestros 13 dólares menos de lo que había quedado establecido en el Presupuesto General de la República. Como era de esperarse, ANDEN, que ahora es parte del Gobierno, no defendió a los maestros y fueron los sindicatos independientes los que en una lucha desigual, como David contra Goliat, se enfrentaron a un régimen prepotente y totalitario, al que después de un mes de lucha lograron vencer. Además, demostraron a los maestros quiénes son los que luchan por sus intereses y por la dignificación del magisterio. Hoy Día del Maestro es justo y necesario mencionar a algunos de los dirigentes que se destacaron en esta jornada, profesores Lesbia Rodríguez, Carlos Borge, Arsenio Vivas, Denia Olivares y otros.
Los maestros esta vez dieron la primera batalla cívica bajo el nuevo gobierno sandinista y le demostraron al pueblo que ningún poder político es invencible cuando se lucha por una causa justa. Gracias, maestros, por su heroísmo y por su ejemplo de dignidad.