Unos ochocientos ex bananeros procedentes de Chinandega se instalaron la mañana de ayer en las afueras del Juzgado de León, demandando que el Tribunal de Apelaciones de la Sala Civil se pronuncie sobre las sentencias emitidas a favor de ellos y que se encuentran en apelación.
Los ex bananeros, que son conocidos como los afectados por el Nemagón, aseguraron que no se retirarían del lugar hasta recibir una respuesta por parte de las autoridades, aduciendo que ya han esperado mucho tiempo.
MAGISTRADO RECIBE A COMISIÓN
El magistrado Guillermo Pereira recibió a una comisión de los demandantes, para informarles cómo avanzaba el procedimiento, sin embargo esto no fue de la satisfacción de los dirigentes, quienes aseguraron que se quedarían ahí.
En los juzgados de Chinandega se falló hace dos años a favor de los afectados, pero las empresas demandadas están apelando ante los tribunales de Occidente, por lo que los ex bananeros no han recibido dinero.
“Nosotros tenemos una sentencia por 97 millones de dólares, y otra por 806 millones de dólares, pero no han resuelto, ya tenemos seis meses que nos dijeron que iban a resolver, dijeron que a más tardar un mes. No hemos recibido nada (de dinero)”, dijo Roberto Ruiz, uno de los dirigentes.
MAGISTRADOS DEBEN PRONUNCIARSE
Los dos expedientes de la sentencia a favor de los demandantes se encuentran en la Sala del Tribunal de Apelaciones de Occidente y son los magistrados Guillermo Pereira, Octavio Martínez Ordóñez y Xóchitl Cerda, quienes deberán pronunciarse.
La Fundación Nica Global se encuentra respaldando a los ex bananeros y otros pobladores de occidente que padecen de insuficiencia renal crónica, según informó su director Juan Samuel.
“Estamos publicando y denunciando internacionalmente, estamos haciendo vídeos para denunciar esto porque hay centenares de viudas que están quedando, y es una lucha justa”, dijo el director de la Fundación Nica Global.
También hizo un llamado al Presidente de la República: “Si Daniel es el presidente de los pobres como dice, es el momento que los pobres necesitan porque esa enfermedad cuando te ataca te ataca, para cambiar un riñón es un montón de plata que esta gente no tiene”, dijo.
Los afectados colocaron hamacas en los alrededores del complejo judicial, asegurando que se quedarían ahí hasta obtener una respuesta satisfactoria.