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Estudiantes requieren docentes éticos y morales
Glenda de Argüello
La autora es docente de Mercadeo y Administración de Empresas en la UAM.

Entendemos por ética “el conjunto de normas y valores generalmente aceptados por la sociedad”. Sin embargo, es triste ver cómo este concepto o definición cada vez se va quedando en teoría sin ser llevada a la vida práctica y cotidiana.

Para formar futuros profesionales de calidad, los que tanto necesita nuestra patria Nicaragua, todos los docentes encargados de una formación integral debemos sustentarnos en la verdad, desde los valores éticos y morales que deben regir e imperar en nuestras vidas, pues muy difícilmente vamos a enseñar a un estudiante lo que no conocemos o practicamos.

El primer gran valor que debe gobernar es el respeto a la vida, como bien dice unos de los principios fundamentales de la humanidad, “todos los hombres nacemos iguales, con ciertos derechos que son inalienables, la vida, la paz y la búsqueda de la felicidad”. Las dos últimas no deben ser bajo ninguna circunstancia una razón justificada para actos fraudulentos y de atropello hacia otras personas, pues todos los medios para alcanzarlas no válidos, ya que no siempre es cierta la frase “el fin justifica los medios”.

Es de todos conocidos que la mejor manera de enseñar es a través del ejemplo con nuestra conducta. La familia, amor a la Patria, respeto, puntualidad, honradez y honestidad, entre otros, deben ser parte de los principales valores que debemos inculcar a los estudiantes, desde el nivel de primaria hasta los niveles superiores. Debiendo convertirlos en costumbre y posteriormente en hábitos de comportamiento, los cuales fortalecen las culturas organizacionales que determinan la forma como funciona y diferencia una empresa de otra.

En este proceso de aprendizaje, la implementación, aplicación y cumplimiento de sanciones a las faltas incurridas por parte de estudiantes y principalmente de docentes, constituyen un factor fundamental. Es evidente que para que un soldado aprenda a marchar, debe primero desfilar el instructor.

Desde hace un tiempo, la cantidad de oferta para estudios superiores ha generado una baja en la calidad de egresados y profesionales, debido a que las facilidades para obtener un título están a la orden del día. Por tanto, considero que hemos llegado al momento en que algunas universidades deben replantearse la misión y visión, optando por dirigirse hacia un nicho o segmento de estudiantes bien definido, con una estrategia de diferenciación de calidad, la cual está estrechamente vinculada con los valores éticos y morales.

Todos estamos llamados a ser hombres y mujeres de bien, desde nuestros hogares como cabezas de familias, reconociendo que la familia es la base de la sociedad. Desde nuestros centros de estudio, para formarnos como profesionales capaces con visiones amplias hacia el futuro, así como también desde nuestros puestos de trabajo con el eficiente desempeño a diario de nuestras labores, conscientes de que a través del valioso aporte a nuestra organización estaremos transformando Nicaragua.

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