Nicaragua ha solicitado a Taiwán la condenación de su deuda con ese país, anunció este viernes el canciller Samuel Santos, quien aseguró que las relaciones diplomáticas con Taipei "no están en juego por ahora".
Las negociaciones "van por buen camino" y el gobierno espera "llegar a un entendimiento adecuado", afirmó el canciller sin precisar los montos de la deuda, la cual dijo que asciende a "unos cuantos centavos".
Santos ofreció las declaraciones después de condecorar al embajador saliente de Taiwán en Managua, Ming-ta Hung, con la distinción nacional "José de Marcoleta" en el Grado de Gran Cruz, en reconocimiento a la destacada labor diplomática que desarrolló en Nicaragua durante dos años y medio.
En su discurso, Santos agradeció las gestiones que realizó el embajador Ming-ta Hung "para que las autoridades competentes de su país contemplen la posibilidad del alivio de la deuda que Nicaragua tiene con el suyo".
Al ser consultado por los periodistas si el presidente Daniel Ortega reanudará relaciones con China -que considera a Taiwán una provincia rebelde-, como hizo recientemente Costa Rica, Santos aseguró que las relaciones diplomáticas con Taipei "no están en juego por ahora", pero que no podría "adivinar" lo que va a pasar más adelante.
Señaló, sin embargo, que el gobernante Frente Sandinista (FSLN, izquierda) "siempre ha mantenido una magnífica relación con el Partido Comunista de China", aunque todavía no hay contactos a nivel de gobierno.
"Lógicamente siempre existen pláticas porque la filosofía personal de Ortega, mía y de los sandinistas es dialogar y tratar de entendernos con todos los países del mundo", dijo el canciller.
Durante el acto, el embajador taiwanés reiteró el interés de su gobierno de recibir en visita oficial al presidente Daniel Ortega, su esposa Rosario Murillo y al canciller.
Destacó, además, la lucha que ha librado la isla desde su independencia para convertirse en la décima potencia comercial de mundo, a pesar de los malos augurios que hicieron sobre su futuro analistas internacionales por haberse separado de China. "Tengan la confianza de que Taiwán no solo no va a morir, sino que por el contrario tendrá una vida más vigorosa que antes", afirmó el diplomático.