El famoso publicista granadino Guillermo Bermúdez, conocido como "Chocolate", en su autoparlante recorriendo la ciudad, anunciaría con deje de campanas, el "sensible fallecimiento" de cinco ilustres palmeras reales, que durante más de ochenta años vivieron brindando su escueta sombra y adornaron con su esbeltez el parque central Colón de Granada.
Los "banqueros" granadinos están de pésame, sus ojos ya no verán más estas hermosas columnas tropicales cómplices de sus múltiples comentarios. Durante tres días consecutivos voluntarios de los Bomberos de Villa Sandino, auxiliados de un moderno camión de faena y rescate, con sus herramientas ayudaron a "enterrar" unas de las últimas palmeras reales que persistían en el "corazón" de la ciudad, donde antiguamente, hasta 1892, se ubicaba la colonial plaza de armas y después se construyera el parque central, dotado de una frondosa vegetación que incluía árboles de mangos, laureles de la India, acacias, jazmines, arbustos variados como la "flor de avispa" y limonarias y posteriormente las palmeras reales, creando un bosquecillo propicio para el paseo, el descanso vespertino, los conciertos dominicales, el encuentro amistoso, los noviazgos furtivos y las tertulias amenas.
Las sucesivas modificaciones a la imagen y estructura del parque, a comienzos del siglo XX con el estilo art noveau, verjas y farolas de hierro fundido de gráciles curvas compitiendo con la vegetación circundante; luego en los años sesenta la escueta, lineal y simple arquitectura art deco y la última de finales de los años noventa con un concepto integrador y planimétrico, liso y llano, de los espacios públicos del área central de Granada; todas han venido restándole espacio al jardín con que fue diseñado originalmente el parque central.
Las tres tertulias que se conforman en la Calle La Calzada por las tardes y que divisaban hacia el Oeste el "cucurucho" sobresaliente de las palmeras reales, ya no verán los tupidos copetes verdes del parque, comentaba uno de los "banqueros" y añadía que si bien es cierto que en la más reciente transformación de esta área verde de la ciudad se plantaron nuevos árboles, inclusive palmeras, aunque no del mismo tipo, no es menos cierto que muchos árboles han perecido. Quizás la razón pueda ser el poco espacio de tierra que se dejó alrededor de cada árbol o tal ves la falta de atención, abono y riego de parte de la municipalidad, lo cierto es que las palmeras reales del parque están muriendo y con ellas una imagen y un ambiente que no será fácilmente recuperado.
Esta situación es ejemplarizante de lo que está ocurriendo en todos lados, la flora y la fauna desaparecen, no hay preocupación por restablecer las condiciones que nos puedan crear ambientes agradables y disfrutables. Y precisamente, acotó uno de los más críticos "banqueros", considerado el hombre más alto de Granada, para hacer más agradable la estancia y las tertulias en el parque, es necesario que la Alcaldía municipal mande a fabricar y colocar más bancas, porque además aumenta el número de parroquianos.
Comenta otro contertulio conocedor de la historia granadina y dado a escribir letras de canciones, que la paradoja del parque central Colón, es que hace 115 años se decidió construirlo, se pusieron alambradas y plantaron árboles sobre la vetusta y árida plaza de armas, se trasladaron a los vendedores ambulantes al entonces nuevo edificio del mercado municipal y actualmente, muchos años después, se mueren las palmeras y reaparece el comercio ambulante adueñándose del espacio sin aparente control ni orden.
Cabe preguntarse: ¿Será que volverá el mercado a aposentarse del parque convertido en una plaza de concreto?