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Liberales deben aprender de su propia historia
Víctor Manuel Talavera Huete
El autor es Abogado y Notario.

Me dirijo al liberalismo nicaragüense. A los que creemos y comulgamos con la filosofía liberal. A quienes propugnan por la democratización y unificación del liberalismo, como en sus épocas la promovieron y defendieron José Madriz, Enoc Aguado, Enrique Lacayo, Humberto Alvarado, Federico López Rivera, Ramiro Sacasa, Pedro J. Quintanilla, entre otros, apóstoles y luchadores inclaudicables de esos procesos democráticos.

Leamos desapasionadamente, para evitar nuevos yerros, los extractos de la carta dirigida por José Dolores Gámez al general Zelaya, 1909; y la proclama suscrita por Ramiro Sacasa, Mario Oviedo, Orlando Trejos, Gustavo Sequeira, Pedro Quintanilla, ante la candidatura presidencial del general Somoza, 1974.

Decía Gámez, ideólogo liberal, a Zelaya, al momento que renunciaba al poder en diciembre 1909: “Está corrido el telón y quizá para siempre sobre su vida política en Nicaragua (…) séame permitido dirigirle la presente, no al hombre público que ya no existe para mí, sino al amigo personal de antigua data, al correligionario político que encaneció a su lado…

“Al verlo caer como cae, créame usted que lo siento y lo deploro. Me encuentro en el mismo caso del 93, con mi amigo personal, el doctor Sacasa ya finado, a quien habría querido salvar cuando se hundía como usted atacado francamente por unos y mal sostenido y peor aconsejado por otros, pero de quien me alejaban mis deberes para con la Patria y mi partido.

“Usted, perdone mi rudeza, no correspondió ni al partido, ni al amigo: al primero, porque al llegar al poder se divorció de todos los principios liberales que tantas veces y tan formalmente prometió y bajo cuyo compromiso ascendió; al segundo, porque se dejó impresionar del trabajo de los enemigos interesados en dividirnos, y abrigó celos y se llenó de mala voluntad para quien sólo tuvo cariño desinteresado para usted… Creo con todo que, aún sin ese mi cariñoso concurso, usted no habría caído del modo como cae…

“Válgame sin embargo, para hacerlo, la obligación que tengo de prestarle un servicio con el cual pueda usted apreciar lo que le sucede y aplicarse por qué los que le rodearon y sostuvieron en un tiempo hasta la locura, se alejaron después de su lado precipitadamente y despreciando los halagos del poderoso. Sus amigos políticos, sus compañeros de lucha, créalo usted, sólo retrocedieron cuando en lugar de los hombres del 11 de julio vieron a su lado el probonismo penitenciario. Quiso usted, por una ceguedad que hasta hoy nadie se explica, celebrar su pascua, no con los viejos amigos del tiempo terrible que sólo pedían consecuencia política y buen cariño, sino con los fariseos de la ciudad santa, y de allí, que para acallar hasta las voces de justa protesta, tuviese usted necesidad de hacer reinar el orden en Varsovia con el auxilio del otro factor que no tengo para qué nombrar”.

Posteriormente, el liberalismo fue proscrito por la intervención.

“En abril 1974, los convencionales liberales Sacasa, Trejos, Quintanilla, Oviedo, Morales, Sequeira, suscriben la proclama en protesta por la candidatura de Somoza, señalando: “Nos abstenemos de concurrir a la Gran Convención del Partido Liberal Nacionalista, pues no queremos sancionar con nuestra presencia métodos de gobierno y procedimientos electorales con los que estamos en completo y total desacuerdo, precisamente porque ellos están reñidos con la democracia representativa, con las normas de moral política y con la libre expresión de la voluntad popular.

“Seguramente nuestra actitud desatará las iras de quiénes hoy por hoy se consideran dueños exclusivos del Partido Liberal Nacionalista. Acostumbrados a la obediencia ciega y al coro aprobatorio, consideran delito la disensión. No es nuestra intención provocarlas, pero tampoco las tememos. Nosotros no tenemos caudillos, jefes ni amos. Nuestra lealtad es a los principios y no a los hombres, por muy providenciales que éstos se crean. Nuestro primer compromiso es con el pueblo y su destino. Y nuestros únicos jueces serán los liberales de toda la República, a cuya conciencia y entereza apelamos, en esta hora de dura prueba para con el Partido y para la Patria. Salvamos así nuestra responsabilidad ante las presentes y futuras generaciones”.

Años después Sacasa constituyó el Movimiento Liberal Constitucionalista, del cual nació el PLC. Somoza fue derrocado.

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