En dos pagos y en efectivo, fueron cancelados los 22 mil dólares, equivalentes a más de 300 mil córdobas, que costó el patrol Baukeman color amarillo, utilizado para preparar la pista clandestina para aterrizaje de supuestos vuelos narcos en la finca La Ceiba, comunidad San Agustín, jurisdicción de Managua.
Los sospechosos de integrar la célula del cártel de Sinaloa, también aparecen adquiriendo vehículos por más de seis mil dólares y pagando en efectivo.
La compra del patrol para nivelar el terreno y preparar la pista, la realizó el 7 de marzo del presente año el propio ingeniero de la obra, Guillermo Alberto Ramírez Martínez, a la empresa Baltodano Guadamuz y Compañía Limitada, según confirmó el dueño de la misma, Donald Baltodano Guadamuz.
El dinero lo proporcionó otra persona a quien Baltodano identificó como Alberto Cerda Téllez. Ramírez firmó la escritura, debido a que en ese momento Cerda Téllez se encontraba en Guatemala.
“Parece que el de la plata era el otro”, relató en un momento el testigo en el segundo día del juicio oral y público que se sigue en el Juzgado Penal de Juicio de Tipitapa, a 22 sospechosos de integrar la célula del cártel de Sinaloa.
Baltodano dijo que los compradores tuvieron que realizar una escritura formal ante el notario Agustín Alfonso Arcia Lazo, debido a que Baltodano les advirtió de la seriedad de la empresa. “Si vamos a vender algo es con todas las de ley”, advirtió Baltodano. De lo contrario les regresarían el adelanto de 10 mil dólares que habían entregado.
Una vez que realizaron la escritura que fue firmada por Ramírez Martínez, dijo el testigo, trasladaron la maquinaria “al sector de Las Playitas”, es decir a la finca La Ceiba.
Por su parte, José Antonio Vásquez Cuadra, mecánico automotriz, quien trabaja para la Alcaldía de Managua y realiza trabajos a la empresa de Baltodano, fue el encargado de entregar la maquinaria.
Ramírez Martínez le explicó a éste, que esa maquinaria la requería para componer unos caminos a la Alcaldía de Darío.
El testigo aseguró que cuando fue a dejar la maquinaria en el lugar y enseñarles cómo iban a operarla, observó que sobrevolaba un helicóptero. El testigo pudo observar que entre las personas que se encontraban en el sitio, uno de ellos se comunicaba por radiocomunicador con los de la aeronave.
“Aparentemente, el señor de la camioneta se comunicaba con él (del helicóptero), por los gestos, él señalaba para arriba y se estaba riendo”, dijo el testigo respondiendo así a una pregunta efectuada por uno de los defensores.
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Con dos de los testigos, la Fiscalía también demostró la relación que existe entre las personas que encontraron en la finca al momento del operativo del 14 de abril, en La Ceiba y los arrestados un día antes en la Carretera Panamericana, cinco mexicanos, quienes habitaban en una casa del reparto Planetarium y en el condominio Allison, ambos en la Carretera Vieja a León.
Uno de ellos fue William Mario Clayton, dueño del inmueble número BL-10, en Planetarium, quien reconoció ante las autoridades que en esa casa primero actuó como vigilante Pedro Pablo Olivas y después Freddy Antonio Centeno López.
El primero fue arrestado en la finca La Ceiba, donde decía ser el dueño, y Centeno cuando la Policía allanó una propiedad ubicada frente a la gallera de Tipitapa, y que servía de bodega para el abastecimiento logístico de quienes trabajaban en la pista de aterrizaje.
Clayton confirmó que quien realizó el alquiler de la vivienda fue Carlos Guillermo Arvizura Rodas, quien se identificó como guatemalteco, con el nombre de Sergio Enrique Álvarez Morales.