El director de Cultura, Luis Morales Alonso, justificó ante la Contraloría General de la República (CGR) la demolición de la fuente musical que se encontraba en la Plaza de la República, calificándola de una obra obsoleta que se había convertido en un refugio de indigentes, haciendo del centro histórico de Managua un lugar “sórdido”.
El titular del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) respondió así a las inquietudes de la Contraloría General de la República (CGR) que desde hace dos semanas le pidió una explicación sobre la controversial destrucción de la fuente ocurrida a inicios de este mes.
En un escrito dirigido al contralor Luis Ángel Montenegro, presidente del ente fiscalizador, Morales Alonso expuso una serie de antecedentes como el hecho de que la fuente fue donada por Taiwán y construida en 1999 durante la Administración de Arnoldo Alemán, pero también la desacreditó diciendo que “no contenía ninguna obra artística escultórica”, pues “eran simplemente dos piletas circulares concéntricas”.
Sin embargo, algunos arquitectos consultados opinaron que la obra no era “escultural” como sugirió Morales sino “urbanística”.
DEJÓ DE FUNCIONAR EN 2002
Según el funcionario, los surtidores de agua y luces de colores que estaban conectados a una computadora, funcionaron hasta finales del 2001 y cuando Bolaños asumió la Presidencia de la nación en enero del 2002 no siguió funcionando. “No se sabe si por prevenir gastos y hacer ahorro por su exagerado gasto de energía o por otras razones”, indicó Morales en su argumento.
Morales expuso, además, que el impacto de un rayo en 2004 llegó al asta de la bandera de la plaza, situada al Norte de la fuente, lo que terminó por dañar casi en su totalidad el sistema electrónico de la misma, y al momento de su destrucción sólo funcionaba el 30 por ciento de los surtidores y luces. Además, “la memoria musical estaba quemada”, añadió.
Dijo que un grupo de especialistas de Hall Fountain Inc., de Florida, Estados Unidos, valoró que “siete años después de la instalación el sistema se consideraba como tecnología obsoleta y que su reparación era muy costosa, era como hacerla nueva”.
REFUGIO DE INDIGENTES
Morales, uno de los funcionarios más cercano a la esposa del presidente Daniel Ortega, Rosario Murillo, consideró en su escrito que el lugar se había convertido en “refugio de indigentes y personas desprotegidas”, entre drogadictos y alcohólicos, “haciendo del Centro Histórico de Managua un lugar sórdido, peligroso e inapropiado para paseos familiares y turísticos”, como fue antes esa zona.
En cuanto al origen de los fondos usados para destruir la fuente, Morales dijo a los contralores que el gasto es asumido por empresarios privados sandinistas.