El presidente Manuel Zelaya decretó un estado de emergencia en todas las cárceles de Honduras, luego que por lo menos 60 reos han sido asesinados en sus celdas en un año.
También destituyó al ex juez y actual director general de Centros Penales, Rafael Castro Ávila. En 15 meses ha habido dos funcionarios en ese puesto. Honduras tiene 28 cárceles en todo el país.
“Ante los últimos acontecimientos se declara en estado de emergencia todos los centros penitenciarios de la nación”, anunció la Casa Presidencial en un comunicado.
Indicó que “se instruye al Ministerio de Seguridad a adoptar todas las medidas y acciones extraordinarias que sean convincentes para garantizar el respeto a la vida, la seguridad y el mantenimiento del orden en el interior de los centros penales”.
Decenas de reos torturaron, violaron, asesinaron y quemaron el martes a tres hombres detenidos en la principal prisión de Honduras bajo el cargo de matar y abusar sexualmente el 3 de junio a dos niños en la región central de Honduras.
Los cuerpos de los detenidos, que murieron a causa de múltiples cuchilladas y machetazos, quedaron tirados en el piso de los pasillos de la Penitenciaría de Tegucigalpa. Allí, los reclusos los rociaron de gasolina y les prendieron fuego.
Otro reo que presuntamente participó en el crimen infantil fue asesinado el miércoles en circunstancias similares en la cárcel de Juticalpa, a unos 130 kilómetros al este de la capital.
Los imputados asesinaron y violaron por venganza a dos niños e hirieron a su pequeña hermana en Talanga, cercana a Tegucigalpa, según las autoridades. Los hombres ingresaron el 12 de junio a la Penitenciaría para aguardar su juicio.
Por lo menos 21 reos han sido asesinados en lo que va del año en la Penitenciaría capitalina. En el 2006, otros 35 reclusos murieron en esa prisión estatal a manos de sus compañeros de celda.
La cárcel fue construida en los años noventa para 1,200 prisioneros, pero alberga a casi 2,800.