El presidente Oscar Arias no podía ser más sincero: la ruptura de 60 años de relaciones diplomáticas con Taiwán, para establecerlas con Pekín, obedece al pragmatismo geopolítico y a los grandes intereses comerciales de Costa Rica.
“Decidimos romper con un país amigo con quien tuvimos relaciones por más de 60 años, por realismo político. Ciertamente, desconocer a una quinta parte de la población del mundo es absurdo”, admitió Arias recientemente en una rueda de prensa con periodistas nicaragüenses.
“(China) es hoy la cuarta economía del mundo, después de Estados Unidos, Japón y Alemania, pero muy pronto va a ser la segunda. Es nuestro segundo socio comercial, le vendemos más de mil millones de dólares a China”, argumentó.
Los números hablan. Costa Rica exportó a China en 2006 —incluyendo a Hong Kong— unos 1,082 millones de dólares, de acuerdo a las cifras del Ministerio de Comercio Exterior del país vecino en su sitio web.
La balanza comercial muestra un superávit tico, porque nuestros vecinos importaron de China 728 millones de dólares el año pasado.
Estados Unidos es aún su principal socio comercial. El año pasado, Costa Rica exportó US$3,161.3 millones e importó US$4,551 millones. El tercer socio es la Unión Europea.
“LA CHEQUERA TAIWANESA”
Taiwán, el viejo aliado que por decenios mantuvo una generosa cooperación a cambio del apoyo diplomático en los foros internacionales, fue el destino de apenas US$95.5 millones en exportaciones. Aún más, el superávit lo tienen los taiwaneses, con US$174.5 millones enviados a Costa Rica.
De acuerdo a reportes del diario local La Nación, Taiwán concedió unos 341 millones de dólares de cooperación entre 2000 y 2005, en la forma de donaciones, préstamos favorables u otros.
“Gobiernos, partidos y pueblo se beneficiaron de la chequera taiwanesa”, escribió La Nación en un artículo titulado La copiosa herencia de Taiwán.
“El poderío de la República Popular de China dobló el brazo diplomático, pero en el legado quedan las millonarias donaciones que convirtieron a Taiwán en el segundo país más generoso con Costa Rica entre el 2000 y el 2005, sólo superado por Japón”, afirma la nota de la edición del 10 de junio pasado.
“La cooperación taiwanesa en ese período llegó a US$341 millones, de los cuales 59.5 millones fueron regalados y el resto prestado en condiciones favorables, según el Ministerio de Planificación”, agrega.
Carreteras, puentes, edificios, viajes con todos los gastos pagados, becas y hasta complementos salariales a funcionarios del Gobierno —en particular de la Cancillería— eran parte de la “diplomacia del dólar”.
En 2002, al candidato socialcristiano y futuro Presidente, Abel Pacheco, le donaron medio millón de dólares.
La Nación también mencionó donaciones a la Fundación Arias, a los partidos y a la Cancillería.
La primera señal de alarma del cambio de rumbo fue cuando Costa Rica votó contra el ingreso de Taiwán en la Organización Mundial de la Salud, en mayo. San José hacía así un gesto hacia Pekín y a principios de este mes se formalizó el rompimiento.
De acuerdo a la diplomacia taiwanesa, el Gobierno de Arias negoció en secreto el arreglo con Pekín, pese a la amistad que les unía y cuyo fin deja a Taiwán con solamente 24 aliados en el mundo, entre ellos Nicaragua y el resto de Centroamérica.
A cambio de abandonar a Taipei, China ha prometido construir una refinería, apoyar la entrada tica al foro APEC (Cooperación Económica Asia-Pacífico) y la candidatura a un puesto rotativo en el Consejo de Seguridad de la ONU el año próximo.
No obstante, “lo de la refinería está por verse”, dijo Arias, pero confirmó las otras dos condiciones.
Tras su llegada a San José, el futuro embajador chino, Wang Xiaoyuan, manifestó que “este establecimiento de relaciones ofrece infinidad de oportunidades para negocios. Para Costa Rica es un mercado enorme; sólo hay que explorar las oportunidades”.
Como muestra, recordó que en agosto se realizará la primera feria de negocios tico-china en San José y se habla de un TLC.
De la mano del comercio llegaría más inversión y Xiaoyuan expresó que “Costa Rica tiene una posición estratégica que representa un punto idóneo para las inversiones chinas”, citado por la agencia AP.
LA PODEROSA PRESENCIA DE INTEL
La inversión extranjera más importante en Costa Rica es del gigante mundial de los microprocesadores, la corporación Intel, la cual genera varios miles de empleos directos. Sus exportaciones equivalen al 22 por ciento de las del país.
De acuerdo a La Nación, Intel de Costa Rica exportó más de US$1,750 millones en 2006, un aumento del 21 por ciento con respecto a 2005.
Karla Blanco, una gerente de Relaciones Corporativas mencionada por el rotativo en una nota de diciembre de 2006, explicó que “el mayor valor de la exportación obedece a las crecientes ventas en mercados de Asia y Estados Unidos”.
En orden de importancia, Intel vende principalmente a Asia, Estados Unidos y Europa, según Blanco.
China es hoy el segundo mercado consumidor de computadoras personales (PC) para Intel, y el principal en Asia, habiendo superado ya en 2004 a Japón, de acuerdo a datos de la prensa china.
Según proyecciones de Intel, citadas por el periódico Financial Times, China será el mercado número uno de las PC del mundo en 2010, superando a EE.UU.
El Gobierno chino ha dado luz verde a la construcción de una planta de chips de Intel de US$2.5 mil millones en el puerto de Dalian, aunque semejante empresa tendrá que superar escollos en el Congreso de EE.UU.
La decisión tica de dejar a Taiwán y aliarse a China se coloca, pues, en palabras del mismo Arias, en “una estrategia de inserción en la economía internacional” con una fuerte apuesta de futuro.