Brasil e India dieron ayer un portazo a Estados Unidos y a la Unión Europea (UE) en una reunión celebrada en Potsdam (Alemania) para avanzar en la liberalización del comercio mundial, otro revés para la OMC tras más de cinco años de estancamiento marcados por la pelea sobre la agricultura entre países ricos y emergentes.
“Era inútil proseguir las negociaciones teniendo en cuenta lo que estaba sobre la mesa”, declaró el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, en una conferencia de prensa junto al Ministro indio de Comercio, Kamal Nath.
Estaba previsto que las negociaciones, iniciadas el lunes, se extendieran hasta el sábado.
Amorim precisó que la agricultura, principal manzana de la discordia del ciclo de negociaciones de Doha lanzado en 2001, fue la causante del fracaso de la reunión con el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson y la representante de Comercio estadounidense, Susan Schwab.
La UE no puede negociar con sus socios de la OMC “sin obtener nada a cambio”, declaró por su lado el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson. “Aunque en Europa estamos dispuestos a ofrecer mucho, no podemos hacerlo sin obtener nada a cambio”, declaró el comisario europeo a la prensa.
LAMY MINIMIZA
Según un funcionario europeo consultado por la AFP en Bruselas, los negociadores de la OMC no encontraron “terreno posible de convergencia” a raíz de las exigencias “que superan los límites” de Brasil e India en materia agrícola y de la negativa de los países emergentes a abrir suficientemente sus mercados a los productos industriales de las naciones desarrolladas.
Mandelson precisó que hubiera estado dispuesto a poner su “última carta” sobre la mesa de negociaciones en materia agrícola, pero que renunció a ello al constatar que dicho gesto no habría suscitado ninguna concesión por parte de sus interlocutores.
No quiso dar detalles sobre esta oferta que finalmente no tuvo lugar.
De todas maneras, las ofertas colocadas sobre la mesa por los cuatro grandes actores de la OMC no habrían “generado nuevos intercambios” comerciales en el mundo, declaró la representante de Comercio estadounidense, quien se dijo no obstante “profundamente desilusionada” por la ausencia de progresos.
El director general de la OMC, Pascal Lamy, buscó minimizar el fracaso de la reunión del G4 y afirmó que éste no significa el fin de las negociaciones multilaterales.
“La convergencia entre estos Estados miembros (de la OMC) hubiera sido útil para abrir la vía hacia una convergencia multilateral, pero útil no quiere decir indispensable”, comentó Lamy en un comunicado difundido en Ginebra.
Las negociaciones de la ronda de Doha implican a los 150 miembros de la OMC, incluida Nicaragua y no sólo a los miembros del G4, subrayó.
El fracaso de Potsdam, sin embargo, pone seriamente en peligro la ronda de negociaciones de Doha en momentos en que el tiempo está contado.
Es indispensable lograr un acuerdo en las próximas semanas si los 150 países desean mantener su compromiso de concluir la ronda antes de que culmine el año. Si se supera este plazo, las negociaciones podrían verse estancadas durante aun más tiempo a raíz de la elección presidencial en Estados Unidos en 2008.