Desde 1992, poco después del retorno de la democracia en Nicaragua, el país ha registrado un creciente aumento de la Inversión Extranjera Directa (IED), dinero que contribuye a la generación de nuevos puestos de trabajo, y con ello, a mejorar las condiciones de vida de los nicaragüenses.
Pero ahora con un gobierno de izquierda, liderado por el presidente Daniel Ortega, muchos temen que esta tendencia positiva pueda encontrar “un muro” o una “cuesta” que podría dificultar el buen desempeño de las inversiones.
La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) indica, en un informe sobre el comportamiento de la IED en el subcontinente, enviado a LA PRENSA, que Nicaragua ha logrado pasar de “jalar” 62 millones de dólares en capitales extranjeros promedio anual entre 1992 y 1996, a 235 millones entre 1997 y el 2001, cifra que sube ligeramente a 237 millones en el período 2002-2006.
Sólo entre el 2005 y el 2006 la IED en Nicaragua saltó de 241 a 290 millones de dólares, según las cifras de la CEPAL, pero que para el Banco Central de Nicaragua (BCN) corresponden a 241.1 millones y 283.3 millones de dólares, respectivamente, según sus cifras.
DOS CLUB DE PAÍSES
“De retroceder (en la atracción de capitales) sería francamente desastroso para las posibilidades de empleos y reducción de la pobreza”, proyecta Edmundo Jarquín, ex candidato a la Presidencia por el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y ex funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La pobreza afecta, por ahora, a poco más de tres millones de nicaragüenses, de una población total de 5.1 millones, según las cifras oficiales.
El también ex Jefe de Gabinete del Secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias, ex presidente del BID en la Secretaría General Iberoamericana, cuya sede está en Madrid, sostiene que sin duda “dos cosas se necesitan: aumentar la confianza política y aumentar la seguridad jurídica. No hay otra fórmula”, sostiene.
“Hay que recordar lo que dice Andrés Oppenheimer (el periodista y escritor), que el mundo se divide entre dos clases de países: los que atraen inversiones y los que las ahuyentan, y los países exitosos están en el club de los países que atraen inversiones”, dice Jarquín, ex Ministro de Cooperación Externa y ex embajador del Gobierno sandinista en los años ochenta.
¿Y hacia dónde iríamos este año?, le pregunta LA PRENSA. “Nos estábamos moviendo hacia ese club (de los países que atraen inversiones), y ahora hay que ver qué es lo que está pasando”, responde. A su juicio “no está” claro el norte para las inversiones.
Por ello, insiste en que la inseguridad jurídica deteriora el clima de inversiones. Lo que significa que no se generan los empleos que el pueblo necesita para salir de la pobreza: al menos 100 mil empleos sólo para garantizar un trabajo para igual número de jóvenes que cada año entran a la Población Económicamente Activa (PEA).
“MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES”
El economista, Néstor Avendaño, indica que ve una “gran apertura” de parte del Gobierno para la atracción de inversiones. Sin embargo, advierte que no ve “seriedad” para lograr las mismas.
“Lo que veo son muchas conversaciones, pero pocos ingresos de inversionistas”, señaló Avendaño.
Para Avendaño en el Gobierno hay “falta de transparencia en el manejo de la política económica” y citó como ejemplo que “no es el mismo estar explicando a cuentagotas lo que se discute en política económica con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que conocer el planteamiento integral del Gobierno de Nicaragua en cuanto a la conducción de la economía en el mediano plazo”.
El también economista José Luis Medal señaló, por su parte, que “el riesgo país ha aumentado y esto indica a los inversionistas que tienen que ser más cautelosos” y agregó que “el Gobierno tiene una política de doble discurso”.
Para Medal, “el modelo económico del Gobierno a largo plazo no está claro y con la suscripción de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) y el modelo de socialismo bolivariano (impulsado por el mandatario venezolano Hugo Chávez), que es la aspiración ideológica del Gobierno, aumenta el riesgo país”.
También advierte que “la actual política exterior de Nicaragua es contradictoria con los intereses económicos del país. Me da la impresión de que se protagoniza una especie de protagonismo político ideológico internacional ante las prioridades económicas nacionales”, dice.
Ortega realizó una gira por Venezuela, Argelia, Libia, Irán, Senegal y Cuba; mientras el vicepresidente Jaime Morales Carazo asistió a un Foro de Competitividad en Atlanta, Estados Unidos.
Medal sugirió que el Gobierno preste más atención a los mercados potenciales y tradicionales del país como Centroamérica, Estados Unidos y Europa, pues países tan lejanos como Libia e Irán representan oportunidades limitadas para el país y con pocas garantías en el largo plazo.
Avendaño aconseja al Gobierno ser más transparente, menos populista y más efectivo en pretender una reestructuración de la deuda interna (equivalente a unos 1,300 millones de dólares) y la realización de una reforma tributaria, que su administración ha indicado realizará, sobre lo cual no se conocen mayores detalles.
De lo contrario, dice Avendaño, habrá un deterioro de la confianza y el clima apropiado para elevar el desempeño económico y atraer más inversión.
POTENCIALIDADES Y DEBILIDADES
Álvaro Baltodano, secretario ejecutivo de la Corporación de Zonas Francas (CZF), sostiene que el país tiene muchas ventajas para seguir con el ritmo de crecimiento de las inversiones.
Pero admite que también existen obstáculos, entre ellos el problema del costo del servicio de la energía eléctrica y la falta de la infraestructura adecuada, como un puerto en la Costa del Caribe para facilitar las exportaciones, por ejemplo.
Baltodano, quien formó parte de la delegación nicaragüense que participó en el Foro de Competitividad de las Américas que se efectuó en Atlanta, Georgia, dice que entre los factores que favorecen a Nicaragua están el recurso humano, la mano de obra, y el acceso a mercado, es decir las facilidades que el país ha logrado en los últimos años para exportar en condiciones favorables, en especial a países con los que se tienen Tratados de Libre Comercio (TLC) como México y Estados Unidos.
Destaca que las oportunidades de inversión están, por ejemplo, en las áreas de textiles y confección, servicios logísticos, agroindustria, productos lácteos, producción de etanol y biodiesel, turismo y ecoturismo.
No obstante, admite que el costo de la energía incide en los costos de producción, ya que en Nicaragua es de 0.12 centavos dólar kilovatio hora, y comprando directamente a la generadora es de 0.10 centavos. Comparó que en Estados Unidos es de 0.04 centavos y en México es de 0.09 centavos.
“Este costo de energía alto se da a causa de que su producción es fundamentalmente térmica. Sólo el 22 por ciento de la energía es renovable y el 68 por ciento de la energía es generación térmica. En el 2011, la generación renovable será del 52 por ciento, y la generación térmica será del 48 por ciento. El cambio es drástico”, dice el ejecutivo.
Hizo esta referencia para indicar que, disminuyendo el precio de la energía, tomando en consideración el costo de la mano de obra, “nos pondría en una mejor posición competitiva y si sumamos el potencial de la producción de etanol y biodiesel, nuestra posición mejorará aún más”.
Con relación a las intervenciones de los representantes centroamericanos en el panel en Atlanta, Georgia, Estados Unidos, Baltodano expresó: “Coincido con los compañeros centroamericanos que nosotros estamos compitiendo con Asia, no entre nosotros, las industrias se van a mover a los países de acuerdo a la competitividad de cada nación, así funciona el inversionista”.
“Lo que necesitamos es aunar esfuerzos en la región para ser competitivos y la única forma de competir con Asia es bajando costos, pero no de la mano de obra, tenemos que bajar costos en otras áreas, por eso mencioné la energía y el transporte con la producción del biodiesel y el etanol”, añade.
Al cierre de esta edición el Gobierno presentaba, en conjunto con los empresarios, los llamados Ejes de Desarrollo, mediante los cuales promete fomentar cambios en sectores claves de la economía y la producción nacional.