Ninguno de los testigos que presenciaron cuando Noel Ernesto Zamora Leytón ardía en llamas, quemándose vivo dentro de su carro en el barrio El Recreo, pudo determinar si Roberto Javier Martínez Membreño fue quien lo roció con diluyente y le prendió fuego con un fósforo.
Ante la falta de evidencias para corroborar que el sospechoso era el autor de la muerte de Zamora, un tribunal de jurado decidió declarar no culpable al procesado, quien inmediatamente recuperó su libertad tras casi tres meses de estar preso.
El juez Cuarto Distrito Penal de Juicio, Jaime Alfonso Solís, instó a la parte acusadora, Fiscalía y abogado particular de la familia de la víctima, así como a la Policía Nacional que investiguen mejor el crimen.
Dos de los principales testigos, Darling Martínez Herrera y Cándida Rosa Núñez, dijeron no haber visto si Martínez había propiciado que Zamora ardiera en llamas, a pesar de que la primera estaba dentro del auto junto a la víctima y la segunda se encontraba a pocos metros del lugar del hecho.
Al momento de ser quemado, hecho que ocurrió en la madrugada del primero de abril de este año, Zamora había protagonizado un escándalo en la casa de Cándida Núñez, porque ahí se encontraba Darling Martínez y le pedía que saliera.
Zamora logró que Martínez Herrera saliera, la subió a su carro y cuando él ya estaba dentro alguien lo roció con diluyente y luego lo quemó vivo tirándole un fósforo encendido. Murió dos días después en un hospital.
El acusado Roberto Javier Martínez, quien vive en la misma casa de Cándida Núñez, salió para contener el escándalo de Zamora y cuando el carro de la víctima ardía en llamas rescató a Darling Martínez, pero nadie confirmó en el juicio que él fuera el causante de la tragedia.