Bayardo Quinto Núñez
Dijo el Rey Salomón a Dios: “No me des riquezas, dame sabiduría para dirigir a este pueblo”. En la edición del 17 de junio 2007 de LA PRENSA, Tomás Borge Martínez abordó el tema del Alcalde sandinista de Managua, Dionisio Marenco, y dijo: “Algunos cuadros a Marenco le quieren cortar la cabeza y/o defenestrarlo”. Se equivocó definitivamente. Nadie quiere cortarle la cabeza. El está en todo su derecho de externar las opiniones, críticas, autocríticas a la hora que quiera, pero usted sabe que partidariamente se está obligado a ser disciplinado y obedecer a la directriz del partido.
Esas revelaciones o rebeliones y otras que se han suscitado, evidentemente generan estampida y alborotan a la cúpula, cuadros intermedios, medios y a las bases y como resultante el partido se destruye y no se fecunda la unidad. Si continúan después se lamentarán del grave error que han cometido, mejor reflexionen, no vean los intereses de intereses de toda índole.
El adversario ríe con la actitud de todos ustedes y ahora ven el momento propicio para desarticular al FSLN. Sean sabios y paren de autodestruirse y si no pueden entonces entreguen la bitácora política que el pueblo les ha confiado.
Don Tomás y en cuanto a lo otro que externó: “Que extraoficialmente a lo interno del partido de gobierno al menos existirían tres tendencias: 1) La liderada por Daniel Ortega y Rosario Murillo. 2) La dirigida por Bayardo Arce. 3) Y la de Marenco, y que todos lo niegan”. Como dice el adagio: “Cuando el río suena piedras trae”. Hay que tener cuidado con la soberbia.
En el hipotético caso que fuera verdad que existen esas tres tendencias o grupos que pretenden dividir al partido, esos cabecillas no se dirigen solos, tiene un patrón y un hilo conductor y quien sabe hilar esos asuntos son los expertos en política conspirativa. Ojalá todo sea una falsa alarma. Y como lo dijo el apóstol Pablo: “Todo he vencido, menos la muerte”.