Por órdenes del ex director general de Migración y Extranjería (DGME), Fausto Carcabelos, seis chinos ilegales permanecieron encerrados por cinco días en el Centro de Retención de esa institución, en Managua, sin que su permanencia fuera registrada, y posteriormente fueron dejados en libertad en territorio nacional, sin que hasta ahora se sepa de su paradero.
Los chinos fueron entregados el nueve de agosto del año pasado por las autoridades de Migración de Honduras, en el puesto fronterizo El Espino, pese a que en sus documentos no presentaban sellos de ingreso al país.
Las autoridades de Migración de Honduras dijeron a la Fiscalía, que Carcabelos no estaba obligado a recibir a los indocumentados chinos.
La Fiscalía acusó ayer al ex presidente Enrique Bolaños, por supuesto encubrimiento a Carcabelos, por restituirlo en el cargo pese a la recomendación de destitución del ex ministro de Gobernación, Francisco Fiallos. Carcabelos es acusado como sospechoso del delito de tráfico de migrantes ilegales, en su calidad de autor, con dolo directo de primer grado.
La acusación quedó radicada ayer en el Juzgado Séptimo Penal de Audiencia.
En conferencia de prensa, la directora de Unidades Especiales de la Fiscalía, doctora Alba Marina Bravo y el jefe de la Unidad contra el Crimen Organizado, Javier Morazán, anunciaron que junto a la acusación solicitaron al judicial la desaforación del ex presidente Bolaños en su calidad de diputado, y la prisión preventiva en contra de Carcabelos.
TODO ORDENADO POR CARCABELOS
En la relación de hechos que hace el Ministerio Público, se establece que Carcabelos aprovechando su calidad de director de la DGME, ordenó el ingreso ilegal al país de los migrantes sin cumplir ninguno de los requisitos establecidos, utilizó al personal subalterno así como las instalaciones del Centro de Retención de esa institución, para mantener ocultos a seis asiáticos indocumentados.
Según la acusación, Carcabelos a través de una llamada telefónica ordenó a Juan Antonio Vanegas, director de Fronteras de esa institución, que aceptara y orientara el ingreso y traslado de los indocumentados desde el puesto fronterizo El Espino, a Managua donde está ubicado el Centro de Retención.
Tras la orden de Carcabelos, Vanegas comunicó a Noel Enrique Torrez, coordinador del área técnica del puesto fronterizo en El Espino, que recibiera a los seis indocumentados chinos a la delegada de Migración en Choluteca, Honduras, Osiris Delania Núñez Argueta, aunque sus documentos no presentaban sellos de entrada al país.
Los ilegales identificados como Shuhui Zhuang, Mingfeng Shao, Baiging Zhu, Jianzhu Chen, Ru Lin y Congtuan Xue, estaban retenidos en Choluteca, Honduras, desde el 6 de junio de 2006, por circular ilegalmente y de donde fueron sacados por gestiones de Carlos Martín Alemán Zúñiga y un sujeto apodado “El Chino César”.
Según la acusación, estos dos últimos “intercedieron” ante Núñez “y a cambio de dinero en dólares lograron su liberación para ser entregados a autoridades migratorias nicaragüenses”. El 8 de agosto, tanto Alemán como “El Chino César” solicitaron el ingreso de los seis chinos, pero el responsable de El Espino dijo que no llenaban los requisitos. Dos llamadas del jefe de Fronteras lo hicieron cambiar de opinión, y ordenaron el ingreso de los ilegales el 9 de agosto. Por orden de Carcabelos no se les hizo ningún tipo de registro tanto de documentos como de la alimentación proporcionada.
Luego el mismo Carcabelos “dio la orden de no cumplir con el procedimiento de ley y dejarlos en libertad, para que circularan en el territorio nacional, con sólo una citatoria de presentarse quince días después a las oficinas de Migración y Extranjería”.
“En la investigación pudimos encontrar que hay testigos que nos dicen claramente que hubo entrega de dinero a funcionarios de Honduras y a funcionarios de Nicaragua, para que se les dejara entregar a esos seis chinitos”, refirió Morazán.
Uno de los testimonios en los cuales se basa la acusación en contra de Bolaños, fue la del ex ministro de Gobernación, Francisco Fiallos, quien sostuvo ante esa autoridad que pese a que recomendó la destitución de Carcabelos, Bolaños más bien lo restituyó en su cargo.
Morazán recordó que por órdenes de Fiallos se realizó una auditoría interna y una investigación de la Inspectoría Civil que determinó responsabilidades administrativas en contra de Carcabelos. Así como la investigación que realizó la Policía, que entre otras cosas demostró con un peritaje que los archivos de las computadoras de Migración y Extranjería que fueron examinados fueron primeramente modificados, destruidos y luego borrados.