Erick Armando Céspedes Quiroz, de 39 años, de origen costarricense fue sorprendido ayer por la Policía, momentos antes de abordar un vuelo aéreo comercial, llevando en su estómago 127 óvulos equivalentes a 991.7 gramos de cocaína, un poco menos de un kilo.
El jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado mayor Alonso Sevilla, manifestó que Céspedes puso en riesgo su vida, pues detectaron que los últimos óvulos expulsados ya presentaban algún tipo de fisura.
“Estaban a punto de reventarse, lógicamente que ponen en peligro la vida de quienes lo hacen”, indicó Sevilla.
El hombre fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Managua cuando las autoridades policiales del lugar sospecharon que éste portaba “cuerpos extraños”, en su organismo.
Esto llevó a las autoridades policiales del Aeropuerto a trasladarlo al Hospital Carlos Roberto Huembes, donde al efectuarle una radiografía comprobaron las sospechas.
SEGUNDO CASO
Este es el segundo caso en ocho días que la Policía realiza la captura de un mulero en la terminal aérea internacional. El arresto anterior fue ejecutado cuando el nicaragüense Róger Antonio Prado Amador, trasegaba en su barriga con 90 óvulos equivalentes a 1,125 gramos de heroína. En esta ocasión el mulero viajaba procedente de Panamá y era esperado por otro nacional que garantizaría que la droga llegara a Estados Unidos.
A diferencia del primer caso, Céspedes ingresó al país por tierra, el pasado lunes, se hospedó en el Hotel Las Mercedes y ayer se disponía a abordar un vuelo comercial con el itinerario Managua-San Salvador-México-París-España.
Según Sevilla, España era el destino final de la droga. Céspedes confió a las autoridades policiales que tragó la sustancia en Costa Rica.
“Esta droga no es normal que se traslade de esta manera, pero el motivo es porque este producto puesto en Europa, tiene un valor mayor al de acá en América”, sostuvo Sevilla.