Los habitantes del sector “E” occidental de Villa Venezuela se quejaron públicamente este lunes, porque las casas se les inundan de aguas servidas cada vez que llueve.
Las quejas fueron dirigidas en contra de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), debido a que sus trabajadores no logran resolver el problema a pesar de que se han presentado al lugar en más de una ocasión.
Blanca Mayorga, una de las líderes del lugar, aseguró que las aguas servidas de un manjol llegan hasta el interior de las casas, y en algunos casos se mezclan con el agua potable.
Esto se debe, según los pobladores, a que el manjol de la cuadra está aterrado con los sedimentos que llegan desde barrios ubicados “aguas arriba”.
Pero este problema no es exclusivo de ese lugar. Olman Raudez, otro habitante afectado, aseguró que las corrientes de agua que llegan desde el sur de Villa Venezuela aterran todos los manjoles que encuentran a su paso.
A eso se suma el que supuestamente las tuberías de entre ocho y diez pulgadas no son suficientes para la demanda de la zona, y como resultado, los manjoles se rebalsan o estancan con facilidad.
De hecho, a pocas cuadras de ahí, frente al Instituto Autónomo Villa Venezuela, hay otros dos manjoles obstruidos.
Sin embargo, el malestar de los habitantes crece porque las cuadrillas de Enacal inician su trabajo pero nunca lo terminan, bajo la excusa de que la empresa ya no paga horas extras.
Beatriz Solórzano, una mujer que cuida a siete niños entre las edades de ocho meses y diez años, más a su marido enfermo, se mostró indignada porque su familia debe soportar los olores putrefactos del manjol, todo el día, además del riesgo de enfermedades.
Enacal prometió darle seguimiento al caso. Los pobladores aseguraron que no están dispuestos a dejar que la próxima cuadrilla que pase por el lugar se marche sin solucionar el problema.